En 1989, los servicios de emergencia recibieron una llamada al 112 de Maria Rossi (Suzan Crowley) confesando que había asesinado brutalmente a tres personas. Veinte años después, su hija Isabel (Fernanda Andrade), trata de comprender la verdad de lo sucedido esa noche y viaja al Hospital de Centrino para depravados mentales en Italia, donde su madre ha sido encerrada para determinar si es una enferma mental o está poseída por demonios.

Isabel decide reclutar a dos jóvenes exorcistas (Simon Quarterman y Evan Helmuth) que podrían curar a su madre usando métodos poco convencionales que combinan la ciencia y la religión y terminan enfrentándose cara a cara con el mal en estado puro en forma de cuatro poderosos demonios que poseen a María.