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¡Sufre, Leo! (devuélveme a mi oso)

¿Qué te espera viendo 'El renacido'?

Este viernes llega por fin a nuestras pantallas la película favorita de los Oscar de este año. Se ha levantado gran expectación en torno a ella pero, ¿qué debes esperar de lo nuevo de González Iñárritu?

Leonardo DiCaprio en 'El renacido'

20th Century Fox Leonardo DiCaprio en 'El renacido'

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Anoche en el Cine Palafox de Madrid, tras la gala de los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) pudimos disfrutar de 'El renacido' en pantalla grande. Bueno, dos matices.

1. Digo en pantalla grande porque desgraciadamente la copia pirata de los Oscar que algún académico de Hollywood filtró a ciertas webs se descargó como la pólvora (¿la pólvora se descarga o sólo corre?) estas navidades.

2. Disfrutar disfrutar no se disfruta, porque con la peli se pasa mal. A ver, se pasa bien porque la peli es bien, pero Leo lo pasa mal. Y tú más. No, tú más


'El renacido', la nueva película del mexicano Alejandro González Iñárritu, llega por fin este viernes a nuestros cines, para verla como Dios manda ("¡Hola, soy Dios y te mando que veas 'El renacido' así!").

¿De qué va la peli? Cuenta la leyenda, y la historia, de un grupo de cazadores en 1820 en Dakota del Norte y Dakota del Sur que sufren una emboscada por un grupo de indios que se quedaron con las pieles que llevaban consigo; sin embargo logran escapar, claro (si no, no hay peli). Posteriormente, Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), el único hombre que conocía la ruta de regreso, resulta seriamente herido por el ataque de un oso (ya verás qué plano, qué secuencia, qué plano secuencia). Al ver su grave estado de salud y la dificultad de llevarlo consigo en pleno invierno, el capitán de la expedición, Andrew Henry (Domhnall Gleeson, el loquito pelirrojo de 'Star Wars: El Despertar de la Fuerza') se ve obligado a abandonarlo en el bosque con el hijo indígena de Glass y dos de sus hombres: Jim Bridger (Will Poulter) y el ex militar John Fitzgerald (Tom Hardy, malo malísimo, con la cara hecha un cuadro... a las señoras sé que os gusta, pero aquí sale feote, eh). Bueno, la peli se llama 'El renacido' por algo, y hasta aquí llego, no cuento más.

Es común en Estados Unidos el término "development hell" (el infierno del desarrollo) cuando un proyecto se estanca por los diferentes despachos de Hollywood. Los ejecutivos saben que tiene potencial, pero no saben muy bien cómo desarrollarlo. 'El renacido' entró en "development hell" en 2001, y Samuel L. Jackson y Christian Bale estuvieron asociados a la peli en algún momento de estos largos años para interpretar al personaje principal, papel que le va a dar por fin el Oscar a Mejor Actor a nuestro amigo Leo (¿aún lo dudas?).

La cosa se desatranca (qué maravilla el lenguaje de fontanero para hablar de cine) cuando el guionista Akiva Goldsman ('Una mente maravillosa') y el director Brett Ratner ('Hora punta') deciden co-financiar, junto a New Regency, RatPac y el apoyo de Fox para la distribución.

Pero, ¿qué tiene 'El renacido'? ¿Es tan buena? ¿Merece venirse tan arriba Iñárritu tras el éxito de 'Birdman'? Sí, sí a todo. 'El renacido' es muchas cosas en una. Para empezar es una gran película de aventuras. Es como 'El último mohicano' pero en serio. ¿Qué pasa, que era una comedia, ahora resulta que eso era 'Zoolander' y no me había enterado? Nooooo. Pero es que ésta se toma muy en serio. Quizá demasiado. Pero es que la cosa no da para bromas. Iñárritu, por lo visto, es de esos directores que, para que al personaje se le vea sufrir, el actor ha de sufrir.

Esto no es nuevo. Ya lo hizo Alfred Hitchcock con Tippi Hedren en 'Los pájaros' o con Janet Leigh en 'Psicosis', o William Wyler con Gregory Peck y Charlton Heston en 'Horizontes de grandeza'. La odisea física de Glass es tan tremenda que vas a sufrir de lo lindo con sus avatares para, primero, ponerse en pie, segundo, dar un paso, tercero, dar otro... y así hasta consumar su venganza contra aquellos que le han dado por muerto ("y más cosas", como diría Rajoy).

Iñárritu quiso rodar la mayor parte de la película con luz natural ("Hola, Stanley Kubrick, me gusta mucho lo que hiciste rodando a la luz de las velas en 'Barry Lyndon'), y en una zona además, el frío norte de Estados Unidos, donde hay poquitas horas de sol. Con lo que la película ha tardado 9 meses en rodarse, pues había poco tiempo aprovechable. Y en medio de esto, DiCaprio. Vistiéndose con un personaje así durante 9 meses de su vida, unas pintas asquerosísimas, y metiéndose en agua helada y comiendo las habituales marranadas que te saben a gloria bendita cuando tienes hambre ("Hola, Juliette Binoche en 'Nadie quiere la noche' de Isabel Coixet").

¿Sigues pensando que no se merece el Oscar? Cuando acabes de ver la peli este finde me lo cuentas...

'El renacido' es, aparte de una lección de interpretación y compromiso con una historia y un personaje, una lección de puesta en escena. No son planos secuencia exactamente porque hay planos largos que conforman una secuencia. Son planos largos, sí. Pero PLC (planos largos currados). A saber: el ataque brutal de los indios ("Hola, Kevin Costner, los indios de 'Bailando con lobos' no son tan cuquis") con las flechas que casi salen de la pantalla ("Hola, Erroll Flynn, los indios es normal que se venguen contra los colonos ingleses después de lo que les hacéis en 'Murieron con las botas puestas'").

Y, por supuesto, el ya famoso ataque del oso. No es Winnie The Pooh, no es el oso panda que has visto en Facebook revolcándose en la nieve. Este oso es peor que el que ataca a Alec Baldwin y Anthony Hopkins (mientras Elle McPherson se hace fotos en culos) en 'El desafío'. Este oso le deja a DiCaprio la espalda como el mapa de la guía Campsa del Desierto de Tabernas: curvas y montañas sin parar.

Iñárritu sabe rodar. No sé qué tal se le dará montar la estantería Stöjrlomert de Ikea el domingo por la tarde, pero rodar sabe. Es decir: sabe dónde poner la cámara, saber mover esa cámara, sabe colocar a los actores dentro del plano y decirles a dónde tienen que moverse, y, más importante, sabe qué plano va después.

Por eso 'El renacido', aún dura de ver, es tremendamente disfrutable. Porque te lo crees todo. Todo. Y, a día de hoy, eso es tan difícil...

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