Vivien y Chloe acaban de heredar la panadería de su tía Isabelle, que les pidió antes de morir que cuidaran de ella. Y ahí es donde nace el problema: Brooklyn es un barrio en pleno proceso de cambio. A nuestras protagonistas no se les ocurre nada más alocado y disparatado que dividir el local en dos: la parte conservadora frente a la “hipster”.