Tras rodar las dos películas de culto Hardware y Dust Devil, Richard Stanley,consigue levantar un proyecto con una productora de Hollywood para llevar a la pantalla su personal visión de la novela de H.G Wells “La isla del Dr. Moreau”. Sería el comienzo de una nefasta producción que se convertiría en leyenda, con el propio director expulsado del rodaje el primer día. Esta es la sensacional historia de la que podría haber sido una obra maestra del cine fantástico. La historia de un artista outsider contra la máquina de Hollywood.