El hecho de tener un Premio Oscar y tres Globos de Oro -además de decenas de distinciones- no te asegura ser una estrella mundialmente conocida por todos y cada uno de los mortales.

Si no, que se lo digan a Jennifer Lawrence, quien ha confesado que el momento más vergonzoso de su carrera tiene que ver con un problema de este tipo.

Y es que, según ha contado en una reciente entrevista, existe un momento concreto en el que ha sentido que se humillaba especialmente. Durante una noche, en la que estaba compartiendo amistad con el comediante británico Jack Whitehall, vio a Harrison Ford y a J.J. Abrams en una mesa y decidió acercarse.

"Probablemente me humillé como nunca antes. Nunca he asumido que nadie me conozca, pero cuando reparé a Harrison Ford y a J.J. Abrams pensé 'No pasa nada, somos compañero de trabajo, ¿no?' Así que me levanté hacia ellos y comencé a bailar como una idiota, y toda la mesa se quedó en silencio y comenzó a mirarme. Me di cuenta mientras bailaba de que no tenían ni idea de quién era yo, así que me di la vuelta y volví hacia Jack muerta de vergüenza".

Lo que podía ser una divertida fiesta, terminó siendo una divertida anéctoda para Lawrence, quien ya es conocida por todo Hollywood por su buen humor, su naturalidad y su simpatía. La verdad es que nos cuenta muy poco imaginárnosla bailar frente a una mesa de desconocidos.