Aquí tienes una lista con diez de sus infinitas extravagancias: de sus estrafalarios outfits a sus nombres grecorromanos, pasando por su amor por el bisturí y por la gula al comer.

1. El estilismo estrafalario

Digamos que los looks son un mix entre Lady Gaga y Maria Antonieta, por el tema de los corsés y las canastillas, y un toque basado en la diseñadora Elsa Schiaparelli. Prendas coloridas, pomposas, rocambolescas y telas que abultan. Motivos casi siempre primaverales (que vivan las mariposas de la cabeza de Effie), aunque se parezcan más árboles de navidad que a otra cosa porque se cuelgan todo lo que encuentran. En sus armarios (digitales, por supuesto), solo hay modelitos para ir de bodorrio. Pero no una cualquiera; la de Neutrex del futuro por lo menos. Aquí tienes a la actriz que encarna a Effie hablando de su armario en la saga.

 

2. Maquillaje "al natural"

A un outfit exagerado solo puede combinarle un make up más exagerado todavía. Por eso no puede faltar un contorno de ojos a juego con el color del look, un buen ramal de pestañas postizas (con plumas, purpurinas, lentejuelas o con todo junto) y unos morritos en plan piñoncito geisha también en tono acorde. Todo eso sobre una base de polvo de talco blaaaaanco como la cal, al más puro antiguo, no vaya a ser que parezca que les da un rayo de sol deslomándose en el campo. En el caso de los hombres, hay que mencionar el tema de las barbas, aunque con un vistazo a la de seneca Crane ya está todo dicho. ¿Qué maquinilla de afeitar tendrá tanta precisión para hacer esas ondas tan perfectas?

Por cierto, aquí te dejamos un tutorial por si el presidente Snow te invita a alguna fiesta:

 

3. El peluco y el tinte

Porque no es pelo, es peluco. ¿Sabes esos peinados que te hacen en la peluquería para una ocasión especial y que odias porque parecen de boda de pueblo? Pues en el Capitolio esos postizos son lo más. La permanente de todos los viernes de tu abuela se queda corta, porque para ellos nada hay mejor que el volumen y la laca. Y los tintes, por supuesto, la cabeza a todo color. A veces conjuntan el peluco con las cejas, como Caesar Flickerman, que no se las deja negras ni por saber morir. A esto hay que sumar los tocados y floripondios varios, que tampoco pueden faltar como guindilla en la coronilla.

4. Amor por el bisturí

Vamos, lo de Renée Zellweger no es nada comparado con lo de los paisanos capitolinos. Todo lo que se puedan hacer a base de cirugía es bienvenido, porque si algo les gusta es cambiar, hacerse cosas nuevas, renovar su imagen. Por ello se tiñen la piel, se ponen garras o incluso (y esto es spoiler porque aparece en el último libro), hay quien se inserta bigotes de gato. Todo tipo de cosas escandalosas, como los dientes de Enobaria.

Las gentes del Capitolio

5. Vidorra

No trabajan porque viven de lo que producen los 12 distritos, que para eso están. Así que gastan el resto de su tiempo estando de fiesta y comiendo. Y COMO COMEN. La palabra opulencia y exceso se queda corta para describir el horror vacui de sus banquetes. La gula es la virtud de las virtudes capitolinas y cuanto más quepa, mejor. Y tienen remedio para cuando no hay hueco: una pastillita para vomitar si el estómago te dice que no le cabe ni una miga más. Dos arcaditas y vuelta a empezar.

6. Vocecillas agudas y mandíbulas apretadas

El acento capitolino es otra de las particularidades de estos seres. Les encanta sisear; ese silbidito de la essssse chocando contra sus mandíbulas, que apenas abren porque queda más fino. Sus vocecillas son agudas, de pito, y terminan todas las frases como si estuvieran haciendo preguntas. Tonos recortados y vocales extrañas. Katniss describe su forma de hablar como una completa "tontería". Como las que dice Effie, vamos. Pero ay... ¡es tan entrañable! Y si no, escuchadla:

7. Mitología posh

Gente tan estupenda como ellos no podía llamarse María o José, ni siquiera Mery o John. Por eso han recurrido al registro grecorromano, para evocar la grandiosidad de los imperios clásicos al pronunciar sus nombres y resucitar las lenguas muertas. El nombre “Effie” es un anglicismo del nombre griego “Euphemia”, que significa “alabado”. ¿Y de dónde te crees que venía el nombre de Cinna, Seneca, Caesar y Coriolanus? A estudiar latín se ha dicho.

8. Privilegios varios

Tienen criados que, en oposición a su dichacharería y verborrea, no hablan. No es que lo tengan prohibido, es que como aquel que dice se les comió la lengua el gato, y en este caso el felino fue el Capitolio. Son los avox, personas que en algún momento se rebelaron contra el Presidente Snow y como castigo les cortó la lengua de tajo. ADemás, los capitolinos no participan en la cosecha. No son tributos, son patrocinadores, y se encargan de apostar por sus favoritos. Como si fuera una carrera de caballos pero con gente que se asesina. Lo mismito.

9. Adoran Los Juegos del Hambre

Precisamente por eso, porque para ellos es una distracción televisiva. Es el evento del año, y tanto es así que los ganadores de la arena no se convierten en asesinos en potencia, si no en héroes y estrellas capitolinas que llegan incluso a ser iconos de moda. Que le pregunten al Presidente Snow la gracia que le hizo ver a su nieta con una trenza a lo Katniss porque era lo más en el cole. Tan aclamados son que cuando en 'En llamas' se anuncia el Vasallaje de los 25, casi lloran porque no querían perder a ninguno de sus ganadores.

Así lo viven:

 

 

La nieta de Snow con trenza a lo Katniss

10. Marcan tendencia y te encantan, reconócelo

Y por eso la moda capitolina ha traspasado la gran pantalla y una de las repercusiones de este fascinante trabajo de vestuario es que la compañía americana Lionsgate se está asociando con el la tienda online de moda Net-A-Porter para ofrecer una línea de ropa de lujo con la etiqueta “Alta costura del Capitolio, por Trish Summerville”. Esta colección de 16 prendas estará disponible en exclusiva de la web y hará referencia a elementos clave de la película como cuero cortado a láser, siluetas elegantes y glamurosos vestidos de noche. Ya sabes lo que ponerte para esta nochevieja.