En 2001, el último día de la reunión del G8 en Génova, justo antes de medianoche, más de 300 policías asaltaron la escuela Diaz buscando manifestantes. Dentro de la escuela se encontraban 90 activistas, la mayoría estudiantes europeos, y un grupo de periodistas extranjeros, todos ellos preparándose para pasar allí la noche. Cuando la policía irrumpió, los jóvenes manifestantes levantaron las manos en señal de rendición. Impertérritos, los oficiales descargaron una violencia calculada y frenética, golpeando indiscriminadamente a jóvenes y mayores, hombres y mujeres.