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EN LA FIESTA DE LOS NOMINADOS A LOS GOYA

Jaime de Armiñán recibe el Goya de Honor 2014

Jaime de Armiñán ha recibido el Goya de Honor tras sesenta años de carrera en el cine de la mano de Julia Gutiérrez Caba. El director ha querido dedicar su galardón a los nominados a la 28 edición de los Premios Goya, reunidos en el escenario de los Teatros del Canal de Madrid: "Os deseo un gran éxito no sólo de premios, sino de dinero, de alegrías y de amor".

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Durante la gala, presentada por Cayetana Guillén Cuervo y a la que han acudido los nominados a los Premios Goya 2014 donde se han hecho la tradicional foto de familia, se ha concedido el Goya de Honor al escritor y director Jaime de Armiñán, quien se ha mostrado "abrumado" durante la celebración, pues no le gustan "los saraos ni las fotos", pero se ha mostrado "contento y orgulloso" por el reconocimiento de sus compañeros.

Primero ha intervenido el director de la Academia ha destacado del cine de Jaime de Armiñán su "gran sentido del humor, amable y a la vez inteligentísimo", su capacidad para analizar las relaciones personales y la "fluidez de sus diálogos". "Eres figura indiscutible del cine español", ha enfatizado. "Tu cine nos han cambiado y nos han hecho felices", ha apostillado.

El director de cine ha recibido el premio de la mano de Julia Gutiérrez Caba y en medio de un largo aplauso y con todo el público en pie, Armiñán ha revelado que cuando le llamó González Macho para comunicarle el premio pensó en decirle: "¡ya era hora de que me lo dierais", pero "afortunadamente" se lo pensó dos veces y no lo dijo. "Gracias mil veces, gracias", ha concluido el director de 'Carola de día, Carola de noche', lo que ha vuelto a poner al público en pie.

"Tampoco soy muy de hablar -ha indicado-, pero lo primero que voy a hacer es desearos un gran éxito, no sólo de premios, sino de dinero, de alegrías y de amor", mientras los nominados le devolvían un gran aplauso, De Armiñán, que la noche pasada estuvo desvelado por la emoción de recibir el premio, ha contado que no había pensado qué diría y eligió hacer memoria de cuando, siendo un chaval, su padre le llevaba a las matines del Circo Price.

"Mis sensaciones con el cine, con otras artes, con el circo... aprendí mucho de las sabatinas del circo: donde empieza el cine y el teatro", ha rememorado el cineasta. Y entre sus recuerdos, provocando las carcajadas de los asistentes, una Aurora Bautista vestida de mallas, subida a un trapecio, recitando -"qué valor", se reía De Armiñán-, o Carmen Sevilla "vestida de flamenca, toda de blanco, que se metió en la jaula de los leones y bailó unas sevillanas".

"Pero el más valiente que vi fue Alfredo Marqueríe, un critico terrible, que se quito unas gafas gordísimas que llevaba, extendió los brazos, rezó, y eso que era ateo, mientras un hombre empezó a lanzarle cuchillos...Siendo crítico, hacer eso sí que era valor", ha concluido entre bromas.

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