"Haría lo mismo. A través de estas experiencias he aprendido muchísimo", ha asegurado la intérprete y modelo Monica Bellucci en una rueda de prensa anterior a la ceremonia del galardón.

A Bellucci le resulta complicado elegir los títulos más importantes para ella de su filmografía, porque, incluso, películas que "no han ido a ninguna parte" han sido para ella "grandes experiencias". Para la proyección ha seleccionado dos filmes de 2000: "Bajo sospecha", de Stephen Hopkins, y "Maléna", de Giuseppe Tornatore. De esta última ha recordado que el realizador italiano la llamó después de que deseara mentalmente trabajar con él tras ver "Cinema Paradiso", algo que le ha ocurrido también con las secuelas de "Matrix" y otras propuestas.

"A veces expresas un deseo y luego las cosas llegan", ha dicho la actriz, que, a propósito de "Malèna" e "Irreversible", de Gaspar Noé, ha hablado también del componente violento de algunos de los filmes que ha protagonizado. "La dualidad entre la poesía y la violencia siempre ha formado parte de mi carrera. Algún día entenderé por qué he tomado algunas decisiones en mi carrera, de proyectos muy violentos y muy duros. Quizá en otra vida", ha ironizado, tras asegurar que su trabajo es una manera de conocerse "mejor" a sí misma.

Otra constante en su trayectoria es su condición de "sex symbol", sobre lo que le han preguntado y ha tenido que responder "muchas veces". "Siempre contesto que la belleza dura cinco minutos. Cuando eres guapa, si no hay nada detrás, nada va a suceder. Tengo casi 53 años y espero que no solo se trate de mi belleza", ha resaltado.

Ha señalado que recibir el Premio Donostia no es solo "una cuestión de ego", sino también "de amor". "Llevo 25 años de carrera maravillosa, en los que he visto afecto, amor y respeto. Todos necesitamos esto", ha apostillado. La intérprete italiana ha hablado también de las actrices de más de 50 y de la "hermosísima evolución" que se ha producido con los años, que ha permitido que muchas actrices "increíbles" como Julianne Moore y Judi Dench puedan seguir trabajando.

Bellucci ha indicado que sus sueldos son más bajos que los de los actores, pero considera que es algo que ocurre en todas las profesiones y que lograr esa igualdad forma parte de la lucha que deben continuar las mujeres. "Deben aprender a ser independientes económica y mentalmente. Creo que es más fácil lo primero y mucho más difícil hacerlo dentro de nuestra mente", ha agregado.

Lo que tiene muy claro es nunca se pondrá tras la cámara porque su profesión le merece "demasiado respeto" y, aparte de su labor como actriz, únicamente está dispuesta a formar parte de proyectos de escritura o producción.