'High School Musical' es un pilar de la cultura adolescente de toda una generación, y sus canciones aún resuenan de vez en cuando en tu cabeza, no lo niegues. Esta mítica historia de instituto tan absurda como maravillosa sirvió para lanzar al estrellato a un jovenzano Zac Efron (y a dar a conocer a unas cuantas estrellas Disney más).

Pero si hay algo que nos quedó claro a lo largo de la (¡ojo!) trilogía, es que Sharpay Evans (interpretada por Ashley Tisdale) era una villana de película, fabulosa, eso sí, pero la antagonista al fin y al cabo. La que se mostraba como una diva caprichosa y con muchos humos siempre acababa perdiendo a pesar de sus "manipulaciones" contra la burbuja de amor y algodón de azúcar que rodeaba a Troy Bolton (Zac Efron) y Gabriella Montez (Vanessa Hudgens). Porque el bien siempre gana al mal en Disney, ¿no?

Pero, ¿y si te dijéramos que lo habías entendido mal todo este tiempo? Según esta cuenta de Twitter que ha salido a la luz tras el auge de teorías conspiranoicas resucitadas por la impostora de Avril Lavigne, Sharpay era en realidad la víctima de toda la historia. La teoría, que no tiene desperdicio, repasa las tramas de las películas dándole a todo una nueva perspectiva:

Sharpay (y su hermano Ryan) llevan toda la vida trabajando duro para hacerse un hueco en el mundo del espectáculo, para que le arrebatasen el protagonismo en el último momento por "la novedad" de la dulce e inocente chica nueva, Gabriella. Y en realidad, mientras que la película mostraba satíricamente cómo Sharpay se dejaba la piel en cada tarea y actuación, Gabriella era más de llegar tarde a todos los ensayos y audiciones, ni siquiera tener muy claro por qué estaba metida en todo el embrollo musical, y por si fuera poco tenía pánico escénico.

Admitámoslo, el talento polivalente de Sharpay se daba por sentado en cualquier escena, mientras que Gabriella hacía a todos llorar purpurina en cada (insulsa) actuación sin ningún tipo de preparación o parafernalia, y además creyendo que lo habían hecho mejor sin ni siquiera ver la actuación de los Evans. Si nos ponemos en su lugar, ¿no es normal que los nervios de Sharpay estuvieran un poco crispadillos?

El hilo de la teoría continúa asegurando que el mensaje que la película está transmitiendo es que, si eres popular, deberían darte todo lo que pidas, da igual quién se haya dedicado a trabajar por ello. Y defiende que el estereotipo de "niña consentida" de Sharpay se aplica más bien a los otros protagonistas, que son los que realmente no trabajan pero se llevan todos los aplausos del mundo a su alrededor.

El argumento termina con la lapidaria frase "y esta es la historia no contada de la heroína, la inspiración, el ejemplo a seguir, Sharpay Evans".

¿Te parece un poco demasié? Hay que decir que la propia actriz y cantante que dio vida al personaje, Ashley Tisdale, concuerda que "fue una víctima desde el principio"... ¿Te ha explotado la cabeza?