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Tortilla de patatas sin patatas ni huevo: el invento de la Guerra Civil española

La receta de la tortilla de patatas es una de las más utilizadas de la cocina española. Durante la Guerra Civil, la escasez de huevos y patatas obligó a la población a echarle imaginación para poder seguir preparando este plato típico. Aquí os explicamos cómo lo hacían:

Esta tortilla de patatas es completamente normal
Esta tortilla de patatas es completamente normal | CreativeCommons

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En tiempos de guerra los víveres escasean, por ello hay que sacar a relucir la imaginación. Las cartillas de racionamiento estipulaban para cada ciudadano 125 gramos de carne, ¼ litro de aceite, 250 gramos de pan negro, 100 gramos de arroz, un trozo de jabón y un huevo. Es lógico que la gente tuviera que ingeniárselas y algunas de esas recetas han terminado trascendiendo a la cocina actual. Por ejemplo: las patatas a lo pobre, los guisos de castañas y bellotas… Pero una receta muy desconocida y peculiar que, obviamente, ya no se sigue preparando, es la de “la falsa tortilla” o tortilla de guerra”.

La receta ha llegado hasta nuestros días gracias al cocinero Ignasi Domènech i Puigcercós, también llamado “el patriarca de los cocineros” y ya fallecido, que recogió en el libro “Cocina de recursos” una serie de pautas para elaborar comida de supervivencia.

“(…) empezaremos por disponer la simulación de las patatas de esta tortilla a base de tres naranjas de corteza gruesa. Se empieza por rallar toda la superficie roja o amarilla de la naranja, hasta que aparezca la parte blanca, llamado albedo. De ahí precisamente sacaremos unas exquisitas patatas, aunque sí, también simuladas. “

Sí. La cáscara de naranja sustituye a las patatas en esta receta, que posteriormente se hierven durante 3 o 4 horas para quitar el amargor. Después se escurren bien, se sazonan con sal y se ponen a freír en la sartén como la tortilla de patatas normal. Si queremos añadimos cebolla, aunque eso ya depende del gusto de cada uno.

Solo se utiliza la parte blanca | Getty Images

¿Y el huevo? Pues también es una total invención. La textura y el sabor del huevo normal se consigue frotando un ajo en un plato, añadiendo unas gotas de aceite, un poco de sal, 4 cucharadas soperas se harían de trigo, una cucharada pequeña de bicarbonato, un poco de pimienta en polvo y 8 cucharadas soperas de agua.

Bicarbonato sódico, uno de los ingredientes de la receta | Getty

El último paso es batir, dejar reposar y juntar el mejunje en la sartén con las “patatas”. Si no había suficiente con la tortilla de harina de garbanzo para los alérgicos al huevo o veganos, existe esta receta que, sin duda, es sorprendente.

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Cocinatis | Madrid | Actualizado el 23/06/2018 a las 12:43 horas

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