O BARCELONA VERSUS MADRID

O BARCELONA VERSUS MADRID

The Place versus Rufián

Ya hay dos Federal Café y pronto va a haber (lo estamos deseando) dos Poncelet. Barcelona y Madrid tienen locales idénticos y otros que se parecen mucho, como los dos que nos ocupan: The Place (Madrid) y Rufián (Barcelona).

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Las populares tostas de The Place, ¿o son de Rufiián? | Cocinatis

Cuánto nos parecemos, en el fondo, barceloneses y madrileños. Cualquier visita relámpago a Madrid te hace darte cuenta, desde el preciso momento en que bajas del AVE, de que en realidad somos un poco lo mismo con algún matiz sin demasiada importancia: ellos, madrileños, un poco más simpáticos; nosotros, tal vez, de espíritu algo más nórdico.

El primer momento en el que te das cuenta de las similitudes es cuando descubres que los 'hipsters' madrileños, especialmente cuando se ven obligados a trabajar de camareros, también son antipáticos. Y te quedas más tranquila, tú que pensabas que eran sólo los tuyos, que vaya imagen estamos dando ante los turistas con tanto barbudo malencarado. Cuando el moderno madrileño te entrega la carta y te pregunta qué vas a tomar en realidad lo que te está diciendo es: “toma la carta y no me dés mucho curro, porque yo en realidad soy artista, bailarín, poeta o performer y me veo obligado a trabajar de camarero porque en este país sois todos, incluida tú, una panda de ignorantes”. Y tiene toda la razón, y no sabes cómo decirle que tú estás de su parte, que entiendes que tanta incomprensión acumulada haya acabado agriandole el carácter.

Y entonces te vas a The Place a comer, un local abierto hace pocos meses con una estupenda mesa para compartir con vistas a la que es, probablemente, la calle más bonita de Madrid: Noviciado. Y su esencia te recuerda tanto, tantísimo, al Rufián barcelonés, que empiezas a sentirte como en casa. Y allí, en el salón con chimenea de The Place, junto a su piano, empiezas a pensar en qué se parecen The Place y Rufián, y por ende en qué nos parecemos barceloneses y madrileños, y por qué ambos locales te gustan tanto.

1- Los dos se encuentran en calles canallas emblemáticas de la ciudad, muy parecidas entre ellas (al contrario que Rec o Conde Duque, con una pátina más cool, equiparables a cualquier gran calle de cualquier gran capital europea frecuentada por treintañeros urbanitas con posibles). Noviciado y Nou de la Rambla, dos calles en las que conviven el bar de toda la vida, donde a veces el universitario coincide con el abuelo o el guiri (ahí están Candi, en Noviciado, y London Bar, en Nou de la Rambla), el viejo comercio, con sus droguerías y mercerías que conservan la misma estética desde tiempos inmemoriales, y algunas tiendas y establecimientos de nuevo cuño que presentan una sofisticación muy característica, lejos del monerío de los vecinos Sant Antoni o Malasaña. Ambas presentan ese bonito equilibrio entre lo castizo y lo sofisticado y esa indescriptible amalgama de vecinos y transeúntes que es casi una obligación nuestra que no eche a perder.

2- La decoración de ambos se basa en el diseño nórdico (grandes mesas de madera a compartir, sillas recicladas también en madera, algún detalle que parece recién salido de la casa de la abuela...) pero con un punto mediterráneo que los aleja del típico local mono a secas. En el caso de The Place a la esencia nórdica se suma un aire de sofisticación francesa y en el de Rufián un rollo algo más canalla, de ahí su nombre, de taberna de barrio.

3- Los dos tienen dos espacios: una entrada luminosa con vistas a las transitadas calles en que se encuentran y, al fondo, un espacio más íntimo.

4-Su cocina apuesta por el uso de numerosos productos bio y, en su defecto, ingredientes de proximidad adquiridos a pequeños productores. Ahí está la sardina rufiana, las anchoas de L'Escala, los tomates en conserva navarros, la tosta de pollo, todos ellos de Rufián, y las ensaladas multicolores de The Place, con sus tostas de diferentes sabores (atención a la de humus), sus quesos poco habituales, seleccionados con muchísimo mimo (utilizan el de cabra para elaborar su pastel de queso, uno de los postres estrella) y sus notables cremas de verduras. El día de nuestra visita tuvimos la suerte de probar la de calabacín con romero, deliciosa.

5- Su carta de bebidas es una apuesta por lo minoritario (sin pasarse) y ambos tienen especial cariño a la cerveza. En Rufián se ha hecho famosa la caña propia, una mezcla entre cerveza negra y rubia de Moritz, mientras que en The Place tienen una selección de cervezas artesanas que hacen que mucha gente los visite sólo por ello. Sus otras bebidas estrella son, sin duda, los vinos naturales de The Place (probamos el peculiar A dos tiempos, de Alfredo Maestro, un vino joven elaborado con uvas vendimiadas en dos momentos diferentes) y los vermús de Rufián, que viven su momento de máximo esplendor el domingo por la mañana, donde su entrada se convierte en una pequeña pista de baile y la animada parroquia baila desde Joy Division a la Carrá.

Y tras la comida en The Place, pese a ser conscientes de que aquí se cuida el café una barbaridad, decidimos movernos de un restaurante en el que, como en Rufián, podríamos quedarnos toda la tarde departiendo con el servicio, para ir a tomarlo al vecino Federal, a dos pasos, y seguir jugando a descubrir similitudes. Y sí, son igualitos: cola para encontrar mesa un viernes por la tarde, un mostrador de pasteles que quita el hipo y gente a raudales trabajando afanosamente en sus MacBooks. Ninguna diferencia con el Federal de la calle Parlament, incluso el camarero nos había atendido en Barcelona alguna vez.

Nos movimos al Moderno, incomprensiblemente vacío (madrileños, esto no hay quien os lo perdone), uno de esos adorables locales “feos pero bonitos” (no confundir con “bonito pero feo”), setentero hasta la médula pero con toques de buen gusto (el teléfono colgado en la pared, el revestimiento de la barra, ¡el perchero!) que hacen que les perdones unas lámparas que cada vez te van gustando más. Y no pudimos evitar sentirnos en el “feo pero bonito” por excelencia de Gràcia, frecuentado por jóvenes ávidos de ocupar una butaca de los Verdi pero que en su día, allá por los 70, fue probablemente un bar de viejo común y corriente: el café Suec.

The Place. Noviciado, 16. Tel. 91 523 82 53.
Rufián. Nou de la Rambla, 123. Tel. 931 80 68 28
Moderno. Plaza Comendadoras, 1. Tel. 639 74 57 24
Federal Café. Plaza Comendadoras, 9. Tel. 91 532 84 24 / Parlament, 39. Tel. 93 187 36 07
Cafè Suec. Tres Senyores, 1. Tel. 93 213 30 49.

 

Laura Conde @LauraConde5 | Barcelona | Actualizado el 23/06/2018 a las 14:27 horas

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