¿Comer al aire libre? Sí, pero no a cualquier precio

¿Comer al aire libre? Sí, pero no a cualquier precio

Terrazas de los horrores: músicos, precios inflados y mesas tambaleantes

Es verano y comienza la temporada de terrazas... Vale, sí, genial, pero, ¿qué ocurre cuando una terracita tiene más trampas que un campo de minas? Resumimos diez pistas que deberían hacerte levantar el culo e irte.

¿Quieres una mesa? ¡FIGHT!
¿Quieres una mesa? ¡FIGHT! | Abudiman (Freeimages)

Que sí, que sí, que cuando llega el buen tiempo, las terrazas molan mucho. Muchísimo, incluso, aunque, entre vosotros y yo, si hay que elegir entre un restaurancito con su aire acondicionado o una mesa al sol murciano a las tres de la tarde, pues que queréis que os diga. A nosotros hay terrazas que más que gustarnos, nos fascinan, pero también hay otras "oportunistas", surgidas al calor del verano y en las que sentarse puede ser una experiencia infernal. Aquí va el decálogo del horror. Si conocéis alguna que reúna todas estas características, comentádmelo porque no me siento en ella ni loco.

Músicos callejeros. El fan casposo de Santana que va a marcarse solos de guitarra 'ad infinitum', el conjunto que destroza 'Hello Dolly' mientras te comes unos calamares, la cantante melódica haciendo gorgoritos en un lenguaje imaginario... Piénsalo. Si estás dentro, los seguirás oyendo, pero más lejos.

Cerveza a precio de sangre de unicornio. "Hola, buenos días. Las consumiciones en terraza tienen suplemento". Ajá, ¿y de cuánto hablamos? ¿De 60 céntimos más o de 20 pavos más por cabeza? Las terrazas cuestan, amigo, y obligan al propietario del local a recaudar cual inspector de Hacienda sediento de sangre.

Coches "a ras". Hay sitios donde poner terrazas y sitios donde no. En una placita tranquila pues mira tú, tan ricamente. Al lado de una avenida en la que los coches pasan como si estuvieran en la Nascar, pues no es lo ideal. Sentirás el aroma de los tubos de escape ahumando tu plato de ensaladilla rusa. Arcada segura.

Bichos de todos los tamaños. En las terrazas nos exponemos a la fauna local. ¿Que hay abejas? (cada vez menos, cierto), pues se lanzarán en picado hacia nuestra pizza carbonara. ¿Invasión de polillas africanas? Ahí las tienes rondando.

Cutrerío 'deluxe'. El hecho de que vayas a comer en la terraza no significa que estés dispuesto a aceptar cualquier cosa. Platos descascarillados, raciones de cualquier manera, vasos como de campamento... el hostelero sin escrúpulos puede aprovecharse a saco de tu complacencia.

Mesas tullidas. Aceptémoslo, la mesa estándar de la terraza nunca apoya del todo bien. El resultado es que uno de los comensales acaba doblando servilletas, folletos publicitarios o incluso la carta de tapas con tal de que la mesa no se mueve. El resultado NUNCA funciona y los platos acaban haciendo eslalon.

A las nueve todos arriba... si no cenáis. Desconocemos de dónde viene la costumbre, incómoda y patética, de levantar a los que estén tomando algo a las nueve de la noche si no van a cenar (¿de la mafia?, ¿de Auschwitz?). Da igual que lleves 300 euros en cervezas con tus amigos, que ahí viene una pareja que va a pagar diez euros por una limonada a medias y un sándwich y el camarero coge Y TE LEVANTA.

Peleas por las mesas. En las terrazas más concurridas siempre pasa lo mismo: la gente se queda al acecho esperando la primera mesa libre. Si no te has fijado en que en el otro extremo hay más peña esperando, descuida, te espera bronca segura. Del "yo estaba primero" al "vete a tu p... casa a tomar el gin-tonic". Mal rollo.

Ojo con la mesa solana. Si te ofrecen una mesa en la que no se sentaría ni la antorcha humana, no la aceptes. Pagarás lo mismo, sudarás como Contador subiendo el Alpe D' Huez y a lo mejor al final, hasta te da una pájara. Con lo bien que estarías en el saloncito interior con el aire acondicionado...

La carta b. Otro clasicazo. Un amigo te recomienda que vayas a un sitio y en lugar de entrar dentro, te quedas en la terraza. Mientras en la carta de dentro hay merluza a la vasca o entrecot de buey, tú tienes que elegir entre varitas rebozadas y salchichas de plastiquerre.

 

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | Actualizado el 23/06/2018 a las 14:11 horas

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