Miedos irracionales

Miedos irracionales

Siete trastornos alimentarios, de menos a más raro: de la neofobia a la cibofobia

Las fobias dan mal rollo y hay muchas relacionadas con la comida que, además, suponen un problema para los que las padecen. Aquí van siete trastornos alimentarios, ordenados de menos a más raro.

Ay, la neofobia, qué malos ratos.
Ay, la neofobia, qué malos ratos. | Wikipedia

El acto de comer tiene una importancia tal en nuestra vida que aquellos que padecen desórdenes de algún tipo suelen pasarlo mal, muy mal. Ojo, no estamos hablando de la anorexia ni de la bulimia, sino de trastornos más raros (algunos de ellos muy, muy raros). Aquí van siete de ellos, ordenados de menos insólitos a más.

Neofobia. Es el miedo a probar nuevos alimentos. Es relativamente frecuente en la infancia, cuando el niño repite aquello de "Mamá, no me gusta el pescado". "Y, ¿cómo lo sabes, si nunca lo has probado?". "Pues porque no me gusta". Y así, el bucle. Suele normalizarse al ir cumpliendo años, aunque hay adultos que no llegan nunca a sacudirse esta fobia totalmente y han de acudir a un especialista.

Fagofobia. Es el miedo a tragar: las personas que padecen esta fobia suelen pensar, de manera irracional, que van a atragantarse comiendo y evitan tragar por todos los medios. Aproximadamente el 6% de la población adulta acude al otorrinolaringólogo quejándose de dificultades para tragar y, en muchas de las ocasiones, se cree que las causas son psicológicas. Los que padecen esta fobia suelen preferir alimentos fáciles de deglutir como purés o cremas.

Potomanía. Es el deseo impulsivo de beber grandes cantidades de líquidos, por ejemplo el agua, como resultado de una enfermedad mental. Muchos de los afectados por esta fobia tienen la idea de que esto hará que bajen de peso y de que los hará sentir llenos. Los potomaniacos pueden llegar a alterar la función renal de su cuerpo y el equilibrio de los fluidos internos y llegar a tener problemas como hinchazón, alucinaciones o somnolencia.

Tricofagia. ¿Te acuerdas de esa compañera del colegio que siempre andaba mordiéndose la melena? Pues era una tricofágica. Se llama así al trastonos relacionado con la ingestión compulsiva de pel y afecta habitualmente a niño o adultos jóvenes. Suele ser el de la cabeza, aunque se dan casos en los que se arranca pelo de otras partes del cuerpo. Aún se desconoce cuál es la causa de este problema.

Metifobia. Ojo, no hay que confundir esta fobia con ser abstemio. Se trata del miedo o aversión hacia las bebidas alcohólicas en general. Es decir, el metifóbico no solo no las prueba, sino que no soporta verlas, olerlas o juntarse con personas que estén consumiendo alguna bebida de este tipo. En general, los que padecen esta fobia suelen tener en su pasado una experiencia traumática con el alcohol de algún tipo.

Turofobia. Aunque para los que amamos el Idiazábal, la torta del Casar o un buen manchego pueda parecernos inconcebibles, hay muchas, muchas personas turofóbicas. Se caracterizan por una aversión hacia el queso que les impide no solo comerlo, sino incluso ver un trozo, estar en una habitación en la que alguien esté comiéndolo, etc. El origen podría estar en una mala experiencia pasada con algún queso.

Cibofobia. Y llegamos a la fobia más extrema: la que sufren las personas que tienen miedo a comer. Es grave y puede estar causada por alerias a los alimentos, problemas con la propia imagen o una preocupación extrema por el riesgo de sufrir hipotéticas intoxicaciones. Requiere tratamiento, ya que la persona que la sufre puede llegar a descuidar su propia subsistencia.

Javier Sánchez | @srjaviersanchez | Madrid | 02/06/2016

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