La famosa fabada de Casa Gerardo, en bote

La famosa fabada de Casa Gerardo, en bote

Un restaurante envasado al vacío

¿Puede condensarse el alma de un restaurante en un bote? La famosa tortilla de patatas de Senén o las conservas de ganso hechas por Dani García apuestan por la calidad para convencer a los cocinillas.

Un plato de fabada en condiciones
Un plato de fabada en condiciones | Cocinatis

Todo el que la haya probado en alguna ocasión guarda de ella un recuerdo imborrable. Es la fabada de Casa Gerardo, considerada la mejor del mundo y uno de los platos estrella del restaurante que tienen en Prendes (Asturias). El secreto: una versión desgrasada de la receta tradicional y el empleo de fabes frescas en sustitución de las secas.

Pues bien, resulta que ahora la fabada de Casa Gerardo, ese tótem de la cuchara, puede encontrarse en frasco al vacío por 10 euros. ¿Herejía? Para los que estábamos acostumbrados a que las fabes envasadas o en conserva se parecieran tanto a la original como un huevo a una castaña, esto es un paso de gigante. Al parecer, se utilizan los mismos ingredientes y la manera de elaborarla es la misma que en el santuario de los Morán, así que no dudamos en probarla.

Nuestra primera recomendación es que no lean la etiqueta de ingredientes: en ella aparecen además de las fabes de la zona y del compango de proveedores locales, conservantes y colorantes que hacen posible que este manjar llegue a nuestra casa. Son necesarios, pero tampoco es cuestión de romper la magia, así que, citando a los Beatles, “vivir es fácil con los ojos cerrados”…

Se recomienda calentar durante 20 minutos al baño María y darle el último empujón a la fabada en cazo para evitar el microondas, que podría comprometer la integridad de la legumbre. Nosotros, que no nos fiamos de que los cazos no nos la peguen, hemos echado mano del microondas y aquí no ha pasado nada…

Lo que si conviene es echarla directamente desde el bote sin utilizar cuchara para no romper las fabas. El resultado es un producto muy logrado, con un sabor ciertamente similar al del guiso original y una apariencia estupenda. También resulta ligera y sabrosa y la calidad de la faba es muy alta. A años luz del resto de fabadas envasadas. Más información, en elitegourmet.es.

Pero no solo la fabada de Casa Gerardo ha sido envasada para que cualquiera pueda disfrutarla; la receta de su emblemático arroz con leche también puede probarse en casa gracias a la empresa asturiana Casería La Madera. En este caso, no podemos decir que la experiencia sea igual –el arte del requemado del azúcar de los Morán es difícilmente reproducible-, pero sí que hay que alabar el esfuerzo y lo moderado del precio (1,55 euros la ración).

Pero este restaurante asturiano no es el único que ha optado por envasar sus platos más populares, desde hace unos años la emblemática tortilla de patata de Senén González del restaurante Sagartoki de Vitoria, considerada una de las mejores de España, se vende lista para darle el último toque. En esta versión de la tortilla para 'dummies', lo único que tenemos que hacer es sacarla del envase en el que viene, darle vuelta y vuelta y servirla. Aunque muchos tengamos nuestro reparo a comer una tortilla precocinada, esta queda jugosa y sabrosa. Puede adquirise en lacocinadesenen.com.

A veces no es el plato estrella de un restaurante lo que se envasa, sino las inquietudes de un chef. Es el caso del ganso relleno de carne ibérica, trufa negra, orejones y brandy que prepara el chef Dani García para Ganso Ibérico. Aunque no se trata del plato más emblemático de García, sí que responde a sus últimos intereses, que está plasmando en las cartas de sus distintos establecimientos. Los lotes pueden encontrarse a partir de 39 euros en http://www.gansoiberico.com.

Finalmente, hay que destacar a otros chefs que, a la hora de envasar para el gran público, eligen, en lugar de platos concretos, elementos que remitan a la filosofía de su cocina. Es el caso de los sabores liofilizados de los Adrià (a partir de unos 20 euros por bote), que se  pueden utilizar directamente en el acabado de platos salados y dulces (ensaladas, helados, postres, etc.), en la elaboración de bombones y galletas o incluso rehidratarse para conseguir la textura y melosidad deseadas en diferentes preparaciones. Pueden encontrarse en solergraells.com y son lo más parecido al Quimicefa para un cocinilla.

 

 

 

 

 

 

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | 22/04/2014

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