Numerosos estudios alertan contra este polémico edulcorante

Numerosos estudios alertan contra este polémico edulcorante

¿Es malo para la salud el aspartamo (E-951)?

Este edulcorante artificial presente en miles de productos, especialmente en las bebidas azucaradas, ha sido cuestionado por diversos estudios científicos. Las autoridades sanitarias desmienten, sin embargo, los posibles efectos adversos de los que alertan algunas investigaciones.

refrescos
Los refrescos de frutas suelen llevar grandes cantidades de aspartamo. | Cocinatis

¿Qué es el aspartamo?
Es un edulcorante no calórico –presente, por tanto, en muchos productos bajos en calorías– que fue descubierto en 1965 por la multinacional farmacéutica G.D. Searl & Company. En las etiquetas de los productos europeos lo encontramos como E-951 y es uno de los aditivos más polémicos, que han sido cuestionados en diversas ocasiones por diferentes estudios científicos. El aspartamo se mantiene estable cuando se encuentra seco o congelado, pero pierde su poder edulcorante cuando se conserva en líquidos a temperaturas superiores a 30 grados.

¿Dónde lo encontramos?
Teniendo en cuenta que el aspartamo es bajo en calorías y es hasta 200 veces más dulce que el azúcar suele estar presente, como decíamos, en bebidas azucaradas (especialmente zumos y refrescos), postres congelados, gelatinas y chicles. También lo hallamos en numerosos cereales para el desayuno y en yogures light.

¿Qué dicen las autoridades?
Tanto la Autoridad Alimentaria Europea (EFSA) como la Autoridad Alimentaria Estadounidense (FDA) han reiterado la inocuidad de este aditivo, si bien han regulado las cantidades autorizadas. Mientras el Comité Conjunto FAO/WHO de Expertos ha establecido un nivel de ingesta diaria admisible (IDA) de aspartamo debe ser de 40 mg/kg de peso corporal (lo mismo que la EFSA), la FDA eleva esta cifra a 50 mg/kg. Para que nos entendamos, para llegar a tomar 50 mg de aspartamo tendríamos que tomar unas 12 latas de cola.

No obstante, algunas compañías han retirado el aspartamo de sus composiciones.
Así es, como Pepsi, que anunció este verano la retirada de este aditivo y su sustitución por sacarosa, una decisión motivada por la caída de las ventas de Pepsi Diet, que, no obstante, se explica en el marco de un descenso global del consumo de este tipo de refrescos a nivel mundial.

¿Quién alerta, pues, sobre el peligro del aspartamo?
La Fundación Ramazzini realizó en 2005 un estudio con 1800 ratas durante ocho años, y concluyó que el aspartamo podría tener efectos cancerígenos. Tanto la EFSA como la FDA evaluaron el estudio y concluyeron que éste no era fiable por contener numerosos errores metodológicos. Los expertos aseguran, además, que los ratones suelen desarrollar cáncer en la edad adulta en un porcentaje muy alto, de manera que los resultados no son fiables.

¿Y quién dice que es seguro?
Lo cierto es que numerosos estudios a lo largo de las últimas décadas han avalado la inocuidad del aspartamo. Por citar sólo algunas de las instituciones internacionales que han confirmado la seguridad de este aditivo: la Asociación Canadiense para la Diabetes, la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos y la Autoridad Irlandesa de Seguridad Alimentaria, además de numerosos estudios científicos, como el que elaboró en 2010 la revista Critical Reviews in Toxicology. Expertos en los campos de toxicología, epidemiología, bioestadística, metabolismo, patología, neurología y pediatría pasaron nueve meses examinando más de 500 estudios sobre el aspartamo y concluyeron que "es un edulcorante de alta intensidad, bien caracterizado y rigurosamente estudiado, que tiene una larga historia de uso seguro en los productos alimenticios y que puede ayudar a reducir el contenido calórico de una amplia variedad de alimentos".

Algunos estudios han vinculado el consumo de aspartamo al aumento de peso.
Es cierto que, empíricamente, las personas obesas que desean perder peso suelen consumir muchos más productos 'light', con sus consiguientes dosis de aspartamo, que aquellos que se mantienen en un peso normal y llevan una dieta estable y equilibrada. Esto significa que sí, que es probable que las personas que consumen aspartamos tiendan a subir de peso, pero no se puede demostrar que sea precisamente a causa del consumo de aspartamo, sino de otros productos muy calóricos cuyos efectos tratan de paliar, precisamente, a base de aspartamo.

¿Qué es la fenilalcetonuria y qué tiene que ver con el aspartamo?
Es una enfermedad que impide al hígado asimilar la fenalinina, ya que el enfermo carece de la enzima funcional correspondiente. El aspartamo tiene fenilalanina, de manera que su consumo sería peligroso para estas personas. De hecho, la fenalinina es el único peligro real del que advierten las autoridades sanitarias en relación al aspartamo. Por este motivo, las latas de refrescos light llevan la frase "contiene una fuente de fenilalanina", para que los afectados puedan reconocer el peligro.

Laura Conde @LauraConde5 | Barcelona | Actualizado el 23/06/2018 a las 12:46 horas

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