El amo de los bares

El amo de los bares

¡No te gastes ni un euro! Come a base de tapas

No te equivoques: sobrevivir a base de las tapas que te ponen con la caña es un arte con lecciones que vas a aprendiendo a lo largo de los años. Nunca pidas la carta antes de que te pongan el pincho, si sois muchos pedid de dos en dos, ponte cerca de la barra...

Lo que vienen siendo una cañita y una tapa, all together.
Lo que vienen siendo una cañita y una tapa, all together. | Flickr

No, no siempre disponemos de 30 pavos para comer y beber en abundacia. A veces, solo tenemos la mitad y toca decidir: beber o comer. Bueno, ¿por qué iba a haber que elegir? Para eso están las tapas. Sí, esas porciones de comida ofrecidas de manera gratuitas por un amable camarero que nos ayudan a llenar el estómago al tiempo que nos remojamos por dentro. Pero, si aspiramos a sustituir una comida diaria con pinchos y tapas gratuitos, hay que andar listo. Sigue estos consejos y nunca, nunca volverás a pasar hambre en la barra de un bar.

Nunca pidas la carta antes de que te pongan la tapa. Ay, tontolaba. Aunque estés varlorando en serio pedir alguna ración de pago, jamás de los jamases le pidas al camarero la carta antes de que te haya puesto la tapa. Puede interpretar que ya vas a comer de todos modos y decidir ahorrarse ese manjar 'for free' que iba a llevarte. Es un error de principante.

Acércate a la barra. Siempre hay más posibilidades de pillar cacho en la barra del bar que al fondo. Primero, porque si al camarero le da por poner un plato de delicias sin coste añadido, sin duda va a estar apoyado sobre la barra. Segundo, porque puedes acceder a los boles de patatas fritas o palomitas que ponen en algunos establecimientos.

Recuerda: siempre va a más. O al menos así ocurre en los bares legendarios. Hay uno en Granada en el que, con la primera caña, cae un plato de ensaladilla; con la segunda, un montadito; y con la tercera, una hamburguesa. Es una progresión aritmética que conviene tener en cuenta para cambiar nuestro patrón de actuación y no moverse de un bar a otra tan rápidamente.

Dividíos para pedir. Imagínate que sois un grupo de ocho personas y que es el típico bar en el que ponen un plato de frutos secos. Y que es igual de grande para dos, para cuatro, para seis o para ocho. No seáis tontos: pedid de dos en dos y multiplicaréis los platos en la mesa. Es como el milagro de los panes y los peces, pero mamaos.

Cantidad no es igual a calidad. Hay bares y restaurantes famosos por la abundancia de los dones que ponen en la mesa cuando se pide una consumición. Pero, ojo, cantidad no es igual a calidad. Puede ser que ese plato de paella y esa tortilla tengan varios días de vida. Si tienes suerte, Sanidad habrá chapado antes el garito de que tú caigas. Si no, lo pasarás mal.

Cuidado con los ofrecimientos. Este es el caso del falso pincho, una trampa recurrente en la que todos hemos caído alguna vez. Entras en un bar NUEVO y la camarera te suelta "¿te apetecen unas berenjenas de Almagro?". Tú dices que sí y luego ves como te ves obligado a pagarlas. No siempre una amable propuesta tiene un final feliz. Recuérdalo.

Esquiva los bares en los que no ponen nada. Haberlos, haylos. Lo mejor es ir apuntándolos en un mapa para evitar caer en ellos. Recuerda, hay ciudades como Barcelona en las que la norma es ésta, así que si no te ponen ni unas aceitunas, no te quejes. Sabías a lo que venías.

Pincho olvidado, pincho cazado. Resulta que mientras tú estás canino, hay otros seres humanos saciados; bien porque no necesitan ingerir alimentos para sobrevivir, porque salen cenados o porque QUÉ SE YO. El caso es que se dejan la tapa intacta, inmaculada, a tu alcance. No lo dudes, dale el tratamiento que se merece en cuánto su dueño salga por la puerta.

A última hora, puedes ponerte fino. Si se acerca la hora de cerrar y hay tapas que sobran, es muy posible que el camarero comience a doblar cantidades para deshacerse de ellas. Si te ibas a ir, haz un poco de tiempo y aguanta: es muy probable que las raciones gratuitas de patatas alioli o alitas de pollo crezcan.

Si puedes elegir la tapa, no lo dudes: es un bar premium. Hay bares y bares. En la categoría de los que hay que tomar en más alta consideración e incluso reverenciarlos o hacerte una camiseta con su logo/nombre están los que dan la posibilidad al cliente de elegir la tapa con la que desea acompañar su consumición. "¿Qué prefieres, boquerones o salchichón?". Emoción.

Javier Sánchez | @srjaviersanchez | Madrid | 09/05/2016

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