En Ultzama, en Navarra

En Ultzama, en Navarra

¿Existe algo mejor que la croqueta? Sí, la oblea que preparan en Basoa Suites

Iñaki Iroz las prepara en su peculiar hotel, compuesto de seis cabañas de madera en árboles sin electricidad ni agua corriente

Javier Sánchez | Madrid | 28/11/2018

Un plato de obleas en medio del bosque navarro.
Un plato de obleas en medio del bosque navarro. | Cocinatis

Vivimos en un mundo en el que constantemente nos bombardean con estímulos: es la hiperconexión que hace que puedas estar viendo una serie, contestando el whatsapp y dándole la réplica a tu madre en una conversación. Todo al mismo tiempo. Ante esta nueva situación, el silencio es el nuevo lujo. Poder disfrutar de momentos en los que no se escuche nada es una rareza. Iñaki Iroz y Leire Iribarren consiguen esto en Basoa Suites, un hotel situado en el bosque de Ultzama, en Navarra. Las habitaciones son seis cabañas de madera en árboles que no cuentan con agua corriente ni electricidad. Es decir, cuando la batería del móvil se muere, se muere. ¿El baño? Es seco y ecológico y funciona con serrín. El entorno ideal para la desconexión total.

Pero por si esto fuera poco, En Basoa nos hemos encontrado con uno de los platos más sorprendentes de los últimos tiempos. No, no se trata de ninguna esferificación ni deconstrucción ni incluye foie, caviar y atún rojo. Se trata de un plato sencillo que elaboran en la cocina del edificio común de Basoa (donde sí hay electricidad y agua corriente). Es algo muy parecido a la croqueta de toda la vida, pero que está incluso más bueno: la oblea. ¿Qué lleva?

Una oblea deshecha, la base de este plato. | Pixabay

"Es una receta que yo no sé de donde viene, pero que mi aita (padre) siempre ha hecho en casa. El tampoco se acuerda de cómo la conoció él", explica Iroz. La elaboración es extremadamente sencilla: "Lo primero es comprar en una confitería unas obleas grandes y blancas, como las que se utilizan para las hostias de misa. Parecen casi folios din A4. Una vez que las tenemos, las cortamos en rectángulos más o menos del tamaño de un naipe", añade. Los puntos de conexión con la croqueta vienen ahora. "A continuación, se prepara una bechamel clásica, como la que se hace para las croquetas. Nosotros la hacemos de setas. Una vez que está fría, lo siguiente es colocar uno de los rectángulos de oblea, echar encima un pegote de esta bechamel, tapar con otro rectángulo, pasar por huevo y freír hasta que esté doradita", finaliza. Y ¡voilá! Ya tenemos la oblea lista para comer.

¿Tan buena está? Los que hemos tenido la suerte de probar este auténtico manjar lo atestiguamos. "La verdad es que cuando las preparamos siempre tienen muchísimo éxito", explica Iroz. "Hemos probado más combinaciones. La bechamel también se puede hacer de puerros y gambas o de espinacas. Si prefieres, puedes usar jamón y ajo y quedan estupendas. Otra posibilidad es ponerle tinta de calamar...". Es decir, que, igual que sucede con las croquetas, las obleas admiten muchísimas variantes. Lo cierto es que la combinación de huevo, bechamel y oblea es sencillamente irresistible.

Interior de una de las cabañas de Basoa Suites. | Basoa suites

¿Son realmente un invento de la familia Iroz? Parece difícil saberlo a ciencia cierta. Rastreando recetarios, tan solo encontramos algo parecido en las croquetas morellanas, típicas del interior de la provincia de Castellón, pero aquí las obleas que se usan son de las blanditas, como las que se emplean para elaborar las clásicas empanadillas de atún. Para disfrutar de las obleas toca peregrinar a Basoa Suites. Imaginamos degustar un plato de esa delicia en la soledad de nuestra cabaña sin el móvil ni nadie para darnos la murga y nos morimos del gustirrinín...

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