Pavarotti o Maroon 5 también influyen

Pavarotti o Maroon 5 también influyen

La comida sabe mejor con los Beatles

El pescado con patatas va mejor con los Beatles, los cócteles de marisco con Maroon 5, el buen vino con la música clásica. Un profesor de la Universidad de Oxford explica que música va mejor con cada plato. Y se queda tan ancho.

Ay, los Beatles, que majos elos, y que bien sabe la comida cuando los escuchamos.
Ay, los Beatles, que majos elos, y que bien sabe la comida cuando los escuchamos. | Cocinatis

¿Cómo de importante es el entorno de un restaurante para que disfrutemos la comida? Bueno, está claro que a todos nos gusta que el entorno sea agradable, independientemente de que nos tiren el oro y los drapeados o el modelo cabañita sueca y la madera. Muchas veces nos fijamos en la vajilla, en los cubiertos, en si hay mantel y servilletas de tela… pocas veces reparamos en el hilo musical, aunque en Cocinatis le hemos dedicado algún que otro post a este tema (más que nada por denunciar, porque hay mucho desalmado eligiendo las canciones).

Ahora, un investigador de la universidad de Oxford, Charles Spence, acaba de pontificar sobre la relación entre comida y música. Este profesor universitario lleva varios años estudiando como variables como el sonido el color son capaces de alterar lo que nuestras papilas gustativas sienten. Ahora ha ido un poco más allá y ha señalado a determinados artistas o composiciones como muy acertadas para acompañar a según que platos. Aquí va la playlist del amigo Spence, que tomen nota los gastrobares de tu barrio…

Los Beatles, con 'fish and chips'. Hay un restaurante en Shangai, Ultraviolet, que prepara un plato de pescado rebozado frito con patatas, tan británico él, y para amenizar eligen a los Beatles. Se ve que la cosa funciona, porque las armonías de los 4 de Liverpool van de cine con este ejemplo de libro de 'comfort food'. Si queremos reproducir el efecto en casa, cuando toque merluza a la romana solo hay que pinchar “A hard day’s night” o “I’m the walrus”.

Maroon 5, con un cóctel de almejas. En el mismo restaurante, han tenido a bien acompañar el cóctel de almejas que preparan al estilo californiano con un temazo de Maroon 5, el ‘One more night’. Por lo visto, el ritmillo rápido de la canción va de cine con esta receta y saca a relucir los toques cítricos con los que se suele acompañar el molusco en la preparación. ¿Qué cosas, verdad?

Pavarotti, mejor con el café. La voz del tenor italiano cantando Nessun Dorma va perfectamente con el café, propone Spence. Los tonos bajos que consigue Pavarotti al interpretar lograr hacer salir los toques amargos y la intensidad de un buen café, entendemos, no de un aguachirri. Para hacerlo en casa, coge el vinilo de Tutto Pavarotti de tus padres y prepárate un café fuertote.

Chocolate, siempre con piano. El cling-cling de las teclas del piano ayuda a que el chocolate sepa más intenso. Aquí no especifica nuestro académica de Oxford si es mejor escuchar a Tete Montolíu, Jamie Cullum o Richard Clayderman. Cada uno a su aire.

Bryan Ferry y el champán. Este gentleman de la música popular, también conocido como el tío del flequillo y las camisas holgadas, es el acompañamiento perfecto para tomarse una copita de champán. Esto lo ha descubierto Spence durante su colaboración con Krug, una mítica marca de vinos espumosos.

Los postres, con Billie Holliday. La dama del jazz y su voz privilegiada ayudan a sacar las notas dulces de un postre, como, por ejemplo, una creme brulée. Eso sí, a lo mejor si te pones en casa con una de nuestras recetas de microondas, a lo mejor con pinchar a Amy Winehouse ya es suficiente. Es un poco lo mismo, vaya.

La música clásica, con el buen vino. Aquí no nos descubre nada Spence. Que grandes vinacos como un Château Margaux de 2004 van bien con la música de maestros como Tchaikovky es algo de cajón de madera de pino. La gente que puede permitirse estos vinos es la misma que escucha música clásica en casa; cuestión de edad.

La cocina creativa, con el Circo del Sol. Esto no lo dice Spence, lo decimos nosotros. Ya que Albert Adrià va a montar un restaurante con el Circo del Sol en Ibiza, es de suponer que las sintonías coloristas jugarán un papel esencial en el modo en que se disfrute su propuesta gastronómica. ¿O no?

Por cierto, que Spence no ha sido capaz de buscar una musiquilla que eche una mano con el sabor salado. Nosotros, respetable académico de Oxford, le proponemos dos: por un lado, “Sabor salado” de Los Ronaldos (aquí no estamos descubriendo nada) y, por otro, “El salitre” de Nacho Vegas. Hala, ya le pasaremos la factura.

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | 10/04/2015

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