Pensabas que nunca era demasiada ¿verdad?

Pensabas que nunca era demasiada ¿verdad?

¿Comes más proteína de la cuenta? Aquí van 7 signos que dan la voz de alerta

El exceso de proteína en la dieta también puede hacerle pupita mala a tu cuerpo. Escucha.

Lo de comer demasiada proteína también tiene sus riesgos.
Lo de comer demasiada proteína también tiene sus riesgos. | Pxhere

¡Viva la proteína! Esa es la proclama que dietistas y enteradillos de la nutrición llevan defendiendo varios años. Esto ha llevado a que se haya disparado el consumo de carne roja, de carne blanca, de batidos de proteínas, etc. Todo para relegar a un segundo plano las grasas, los azúcares y los hidratos de carbonos. Sin embargo, todo tiene un límite y podemos llegar a pasarnos de la raya. Estos son los 7 riesgos de tomar demasiada proteína en la dieta.

Carne poco hecha | Pixabay

Estás deshidratado. La hidratación es esencial cuando aumentamos el consumo de proteínas. La deshidratación es una señal de que los niveles que estamos tomando están fuera de control. No en vano, el cuerpo tiene que usar más agua para eliminar el nitrógeno adicional de la ingesta excesiva de proteínas.

Espesor mental. ¿Te cuesta articular tus ideas? Si estás pasándote con la proteína, es normal. La glucosa es la principal fuente de combustible de tu cerebro. Si un aumento en la proteína de la dieta desplaza una ingesta saludable de carbohidratos, su cerebro puede no obtener el combustible que necesita para funcionar al máximo. El resultado: es posible que note que su cerebro se siente más brumoso de lo normal.

Estás ganando grasa. ¡Ups, ese no era el plan! Pues sí, comer más proteínas puede hacer que ganes grasa a partir del exceso de calorías. A la hora de evaluar la eficacia de las dietas ricas en proteínas, hay estudios en los que los autores advierten de que la combinación de una dieta típica alta en grasas al estilo occidental con un mayor consumo de proteínas puede ser problemática.

Pollo con ensalada | Pixabay

Me estoy viniendo abajo y pierdo energía. Cuando aumenta la ingesta de proteínas, a menudo disminuye el consumo de hidratos de carbono y grasas. Al reducir la ingesta de hidratos de carbono para aumentar la de proteínas, podemos encontrarnos cansados.

Estás estreñido. Si sientes tu cuerpo más atascado que la M-30 en hora punta, tu dieta podría ser la culpable. Las dietas altas en proteínas y bajas en hidratos suelen aportar poca fibra. Si le añadimos lo de la deshidratación anterior, nos encontramos con la tormenta perfecta para el estreñimiento.

Tienes mal aliento. Si el equilibrio entre hidratos de carbono y proteínas está fuera de control, un resultado puede ser la aparición del mal aliento. Hay un estudio sobre las dietas bajas en hidratos de carbono que señala que la sed, el mal aliento y la sequedad de boca son efectos secundarios comúnmente citados al seguir el programa.

Filetes a la mostaza | Filetes a la mostaza

Aparecen cálculos renales. Las dietas ricas en proteínas tienen el potencial de aumentar el riesgo de formación de cálculos de calcio en el tracto urinario, dicen los investigadores. A esto contribuye, además, la deshidratación como un factor más.

Javier Sánchez | Madrid | Actualizado el 06/09/2018 a las 10:20 horas

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