Velvet llega a su esperado final

Velvet llega a su esperado final

Así podría ser el banquete de boda de Ana y Alberto en Velvet

La serie de Antena 3 se despide con una gran celebración: la boda entre los dos protagonistas. Hemos querido fantasear con un posible banquete de boda. Así sería: con un estilo muy 60, claro está.

La gran boda de Alberto y Ana en el final de 'Velvet', portada de 'La Razón'
La gran boda de Alberto y Ana en el final de 'Velvet', portada de 'La Razón' | antena3.com

Pocas series han levantado tanta expectación como Velvet que, además, acaba por todo lo alto con el enlace matrimonial entre sus dos protagonistas: Ana (Paula Echevarría) y Alberto (Miguel Ángel Silvestre). Para indagar en qué se podría comer en semejante bodorrio hemos preguntado a Marta Cárdenas, del catering Isabel Maestre, premio nacional de Gastronomía, y que lleva cuatro décadas en la vanguardia culinaria de nuestro país. ¿Cómo sería una celebración de este calibre en los años 60?

Los cócteles, de moda | VNews

Más cena formal que cocktail. "Hoy en día la parte de cocktail tiene mucha importancia, porque nos encanta la cocina en miniatura y su importancia respecto al banquete es casi 'fifty-fifty", nos explica Cárdenas. En los 60, sin embargo, la parte del banquete sería la central y los aperitivos del principio tendrían menos importancia. ¿Una propuesta? "Jamón, claro está. En la época, en las bodas de mucho copete, también se servían croquetas de verduras o de cocido y unas barquitas de ensaladilla con caviar".

Champán y ponche. Para acompañar el picoteo del principio y darle un marcado estilo sesentero, en Isabel Maestre recuerdan el ponche, que se podía servir en copas chatas de champán. "De todos modos, un espumoso francés también podría tener cabida, porque siempre ha sido sinónimo de elegancia". ¿Algo de coctelería? "Hace 50 años no estaba tan desarrollada como ahora, claro, pero un gin fizz o un whisky con soda tendrían opciones muy buenas.

Cóctel de gambas, estás 'out'. | Flickr

Vamos con el entrante. "Un plato clásico como entrante de boda es el cóctel de gambas, que, por cierto, ahora se está recuperando", advierte Cárdenas. Eso sí, en Isabel Maestre apuestan por una versión distinta y actualizada: "Unos buenos langostinos de Pescaderías Coruñesas (que, por cierto, ya estaban abiertos en la época en Madrid) con una lechuga picadita de las huertas del Jarama y una salsa rosa rica".

Una sopita. Tras el cóctel de gambas, en las bodas de los años 60 solía servirse un consomé o una sopita. "Se llevaba mucho ofrecer un consomé de buey, que era considerado un plato fino", explica Cárdenas. ¿Y algo de verdura? "Los hombres no solían comerlas, así que no se ponían", bromea.

Merluza en salsa verde con kokotxas y verduritas | nova.atresmedia.com

Merluza en salsa. A la hora de pensar en un pescado, la elección es clara: "Un plato muy clásico de boda es una buena merluza en salsa, que podría ser verde por ejemplo. No tiene nada de malo si la merluza es de una calidad buena".

Llegamos a la carne... Aunque Cárdernas considera que ha quedado un poco "paleto" por el abuso que se ha hecho de él, poner un plato de cordero en una boda de primavera siempre ha sido una elección acertadísima. "Otra opción es la silla de ternera asada con patatas. Las patatas fritas no pasan nunca de moda y siempre han gustado mucho".

El postre, mejor flambeado. En las bodas sesenteras, siempre que se podía, se flambeaba. "Hay un postre, la tortilla Alaska, formado por un bizcocho borracho, merenhue y helado al corte que se flambeaba en directo y que tiene su empaque porque se saca en carrito y se termina a la vista del comensal. En los 60, la técnica de flambear gustaba mucho por la espectacularidad".

Al rico croquembouche | Pixabay

¡El croquembouche! El dulce con forma piramidal y compuesto por profiteroles rellenos de crema pastelera y cubiertos de caramelo crujiente es un clásico de las celebraciones 'high class'. "Otra opción es la típica tarta de pisos".

Poca barra libre y 'resopón' a media noche. "En los 60 los novios se iban a casa a consumar tras la boda y allí no había ni barra libre ni nada. Un poco de baile y poca cosa más", explica Cárdenas que, no obstante, sí que explica que, cuando la cosa se alargaba un poco, solía sacarse una cena fría en forma de medias noches de lacón. "De ahí viene el nombre de medias noches, de la hora a la que las sacaban". Acabáramos...

Javier Sánchez | Madrid | Actualizado el 23/06/2018 a las 12:45 horas

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