Uno de los grandes temores de todos los veranos

Uno de los grandes temores de todos los veranos

Siete consejos que debes tener en cuenta para no intoxicarte con la mayonesa

Es una sospechosa habitual, pero realmente, la mayonesa no ofrece ningún peligro si sigues estos consejos.

A la rica mayonesa... segura.
A la rica mayonesa... segura. | Pixabay

La mayonesa es la reina del verano. Esta salsa sedosa es ingrediente esencial en cualquier ensaladilla rusa que se precie, pero también es un 'dressing' tremebundo para langostinos, sándwiches de todo tipo o unas patatas fritas. Sin embargo, quizá por la presencia de huevo crudo entre sus ingredientes, se considera uno de esos alimentos que pueden dar algún susto que otro cuando hace el calor. Vamos a desmontar, en parte, este mito. La mayonesa no tiene por qué ser más peligrosa que cualquier otra comida, siempre que se conserve adecuadamente. A no ser que se te corte... Escucha nuestros consejos.

La mayonesa, un peligro | Cocinatis

Si es comercial, relájate. Las mayonesas comerciales, que se venden en el súper, no ofrecen riesgo alguno para nuestra salud. ¿Por qué? Porque están hechas con huevos pasteurizados, lo que reduce la posibilidad de infección por salmonelosis a cero. Manténla refrigerada una vez abierta para curarte en salud, pero es prácticamente imposible que te intoxiques con ella.

Si la vas a hacer en casa, vigila la cáscara de los huevos. Efectivamente, la cáscara de los huevos es el quid de la cuestión. La salmonela, de estar presente, suele estar en la parte exterior. Por eso, es mejor desechar aquellos huevos con restos de heces o de plumas si se van a consumir crudos. Aunque sean camperos. Esa vieja máxima que dice que los huevos "buenos" son los que están sucios porque son más "naturales" no tiene ningún sentido. Los productores de huevos camperos o ecológicos también tienen que venderlos limpios.

Ojo a donde pones las cáscaras: la contaminación cruzada acecha. A veces, en el frenesí de ponernos a hacer una mayonesa en casa, dejamos las cáscaras en una tabla de madera. Quizá luego sea la misma donde nos vamos a poner a cortar la patata para la ensaladilla rusa y tra-ca-trá, ahí se viene la intoxicación. Le echaremos la culpa a la mayonesa, pero lo cierto es que será el resultado de una intoxicación cruzada de libro. Evita dejar las cáscaras en cualquier sitio. Una vez roto el huevo, directas a la basura y, si por casualidad, ha entrado en contacto con alguna superficie, límpiala a conciencia.

La mayonesa, una sospechosa que no lo es tanto. | Wikipedia

Refrigérala inmediatamente. La mayonesa casera, por el hecho de llevar huevo crudo, es mucho más delicada que la industrial. Lo mejor que haces una vez que está lista es guardarla en el refrigerador a salvo de las altas temperaturas para evitar que proliferen posibles bacterias. Si la vas a incorporar a la mesa de la comida, saca un poquito, la cantidad que se vaya a comer en ese momento para ahorrarte sustos.

No dejes comida con mayonesa casera al sol durante demasiado tiempo. No nos pongamos paranoicos. En sitios acondicionados, como la oficina, nuestro hogar, etc. la mayonesa puede aguantar unas horas a temperatura ambiente. El problema viene cuando nos llevamos un táper de ensaladilla rusa a la playa o al campo y hace un sol de justicia. Ahí si que nos la estamos jugando. Igual que cuando añadimos a la ensaladilla cosas que NO.

El problema puede estar en el pollo o el marisco. Ambos son alimentos poco ácidos que pueden ser los responsables de que nos intoxiquemos, pero es casi seguro que desconfiaremos de la ensaladilla rusa. Si hemos seguido a rajatabla los consejos anteriores es bastante probable que el problema de que ahora te encuentres fatal sea de otro elemento de tu menú. Las mayonesas van genial con los langostinos y si son creativas, mejor.

No la dejes años y paños en la nevera. Nos referimos a la casera, por supuesto. Con el paso de los días, se va a ir degradando y hay que recordar que, aunque pensemos que con el frío todo está a salvo en el frigorífico, hay veces que la limpieza no es tan prístina como nos creemos. Mejor tomarla en el plazo de tres o cuatro días desde que la hayamos hecho. Así nos aseguraremos un feliz verano.

Javier Sánchez | Madrid | Actualizado el 13/07/2018 a las 09:06 horas

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