La leche caduca; las conservas, no

La leche caduca; las conservas, no

¿Qué alimentos caducan y cuáles no?

Vuelves de vacaciones y la mitad de tu frigorífico ha caducado. Lo primero es saber en qué se diferencia la fecha de caducidad de la de consumo preferentes. Y, a partir de ahí, toca elegir qué podemos tomar y qué no.

Si pone fecha de caducidad, hay que respetarla a pies juntillas.
Si pone fecha de caducidad, hay que respetarla a pies juntillas. | Cocinatis

Cuando vuelvo a casa después de unos días fuera y subo por las escaleras hacia mi casa, siempre intento recordar qué me dejé en el frigorífico antes de marcharme. ¿Había leche?, ¿dejé algún huevo?, ¿no me olvidaría pollo? Glups... gotas de sudor frío recorren mi espalda mientras valoro la posibilidad de tirar TODO a la basura y así curarme en salud...

Pues no hay por qué: resulta que lo primero que hay que hacer es distinguir entre los alimentos con fecha de caducidad y los que tienen fecha de consumo preferente. "En el caso de los primeros, tomarlos después de la fecha indicada no se recomienda porque podría entrañar riesgos para la salud. En el caso de los segundos, se trata simplemente de una fecha que nos orienta acerca de la fecha límite para tomarlos en plenitud de cualidades. A partir de ese momento, van perdiendo cualidades como sabor, textura, etc", nos explica Xavier Vallés, dietista y nutricionista de Idietista.com, una web que ofrece consultas de nutrición online.

Entre los alimentos que tienen fecha de caducidad están la leche, los yogures y cremas lácteas. "Esos son los alimentos que debemos tomar antes de la fecha indicada. Es verdad que hay mucha gente que se toma los yogures caducados y aseguran que no les pasa nada, pero si hay una fecha de caducidad, debemos respetarla", explica Vallés, que añade que también son alimentos en los que indica conservación refrigerada a partir de que hayan sido abiertos. Con eso también hay que ser tajantes: si pone que se debe consumir tres días después de abierto, no hay que añadir ni un día más.

Otro grupo de alimentos que también deben ingerirse en el plazo indicado son los pescados frescos y la carne cruda. Si los compramos en la pescadería o la carnicería no llevan fecha de caducidad impresa, obviamente, pero sí que nos la ponen si los adquirimos en el súper en esas bandejas que contienen pechuga de pollo o hamburguesas de ternera. "Suelen ser dos días en el caso del pescado y tres en el caso de la carne. Se deben respetar a rajatabla", aconseja Vallés.

En el otro extremo, están los productos que pueden consumirse pasada esa fecha de consumo preferente que tanto nos atormenta. La pasta, el arroz, las galletas, los cereales o la bollería industrial, las conservas, las mermeladas, etc. Si nos comemos estos alimentos pasados de fecha no ocurrirá nada, salvo que notemos alguna alteración en el sabor o la textura. Pero seguirán siendo perfectamente seguros. Es decir, que la magdalena podrá estar dura como una piedra pero no será perjudicial para nuestra salud.

Luego está el grupo de los alimentos que no tienen fecha de caducidad. Es el caso de las bebidas alcohólicas, los vinagres, las verduras, las frutas... "En general, todo lo que tiene azúcar o sal se conserva durante mucho tiempo", observa Vallés, que añade que cualquier alimento que pueda mantenerse a temperatura ambiente (eso sí, siempre en lugar fresco y seco), suele tener una laaaaaarga duración.

Sobre mantener la comida en el congelador, Vallés aconseja evitar la paranoia sobre las indicaciones en forma de estrellas y que especifican si un alimento puede congelarse durante tres, cuatro o seis meses. "Un alimento congelado puede degradarse poco a poco, de forma que se altere su sabor, coja olores, etc, pero eso no quiere decir que vaya a ser peligroso para nuestra salud".

Finalmente, un punto polémico: los huevos. ¿Qué hacemos con ellos? "A pesar de que vienen con fecha de consumo preferente y no de caducidad, no conviene comerlos después de la misma, que suele rondar las tres semanas". Lo ideal es mirar siempre color, olor y fiarnos de nuestros sentidos. No solo en el caso de los huevos, sino en cualquiera: ante cualquier sospecha, mejor mandarlo directamente a la papelera.

Javier Sánchez @srjaviersanchez | Madrid | Actualizado el 23/06/2018 a las 14:04 horas

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