Estos consejos te ayudarán

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Llevas friendo mal los congelados toda la vida

Hay cosas que te atormentan cada vez que te enfrentas a una freidora y unos congelados. Piensas, ¿lo estaré haciendo bien? ¿Será esta la manera correcta? Lamentamos decirte que llevas friéndolos mal toda tu existencia.

En busca de la fritura de congelados perfecta
En busca de la fritura de congelados perfecta | Wikipedia

Que levante la mano al que le resulte familiar esta escena: metes un puñado de croquetas congeladas en una freidora o en una sartén y sacas un amasijo de una consistencia dudosa. Encima, al morder cada una de ellas sucede lo peor que podía ocurrir: que escalda por fuera pero, en su interior, es puro hielo. No pasa nada: la fritura de congelados exige una sabiduría de maestro ninja. Sigue estos consejos y este malrollismo nunca volverá a suceder. Nunca nunca.

Si puedes, descongela antes. Esto es un consejo que atenta contra la propia naturaleza del producto. Si es una croqueta congelada, ¿por qué me dices que la descongele? Pues porque soluciona muchos de los problemas habituales en estos casos. Y porque siempre es más sencillo freir cosas que no estén como un bloque que no penetraría ni Superman.

Que haya aceite más que suficiente. Procura que, ya se trata de la sartén o de la freidora, haya bastante aceite para que la fritura salga bien. Muchas de las mala experiencias provienen de sartenes donde los nuggets o las croquetas de turno no llegan a estar cubiertas. Por norma general, en las freidoras el mínimo ha de ser de tres dedos y de ahí para arriba. En el caso de las sartenes hay que echar sin miedo.

Tu cocina y tu freidora, los días de diario. | Wikipedia

Calentito, calentito. Si no disponemos de un indicador de temperatura, hay que usar un termómetro. Lo importante es que se sitúe en unos 180 grados centígrados. Si el aceite está demasiado frío, es muy posible que lo que estemos friendo no se haga correctamente y el corazón de la varita de merluza o los filetes empanados parezca un bloque de hielo del Ártico.

Quita el exceso de hielo. Es posible que los congelados salgan de la nevera con un buen trozo de hielo por encima y que ese agua extra sea el que acabe haciendo saltar el aceite en la sartén. Ese hielo sobrante es el que hay que quitar para evitar que el aceite llegue a nuestra piel y nos quememos. Basta con sacudir la pieza o secarla con papel de cocina.

De poco en poco. La clave para una buena fritura es no echar demasiados palitos de pescado o escalopes a la vez en la sartén. Si ponemos demasiados, lo único que conseguiremos es bajar la temperatura. Por ello, aunque tardemos un poco más, conviene no petar la sartén o la freidora. Nuestro paladar nos lo agradecerá.

Un poco de papel de cocina para quitar el exceso de grasa. Si ponemos una hoja de papel de cocina encima del plato en el que vamos a sacar la fritura, éste absorberá el exceso de aceite y nos dejará un plato de croquetas sin aceitazo extra y listo para conquistar a nuestros invitados.

Javier Sánchez | @srjaviersanchez | Madrid | Actualizado el 13/07/2018 a las 09:26 horas

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