En plató

Íñigo recuerda el brote psicótico que le llevó a terminar con la vida de su madre: "Creía que era el demonio"

En 2001, Íñigo sufrió un brote psicótico por consumo de estupefacientes que terminó de manera trágica: acabando con la vida de su madre. Hoy, nos cuenta cómo aquello quebró por completo su familia y cómo ha logrado superar el sentimiento de culpa que arrastró durante años.

Íñigo

Publicidad

Íñigo tenía muy buena relación con su madre, por lo que nadie imaginó que sería él quien terminaría acabando con su vida. Ocurrió durante la tarde del 18 de febrero de 2001, cuando fruto de un brote psicótico, Íñigo apuñaló a su madre hasta la muerte.

Aquel día, Íñigo había consumido cannabis y comenzó a tener alucinaciones. Sentía que alguien le estaba mandando un mensaje para que matara al demonio, al que vio encarnado en su madre. "Tenía que matar al demonio para salvar a la humanidad", recuerda.

Con un cuchillo en la mano, Íñigo fue directo hacia su madre, aunque él no la reconoció como tal hasta después de matarla. Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, corrió a entregarse a la policía.

Aquel episodio rompió por completo la relación que tenía con su familia. Sus hermanos dejaron de hablarle y su padre, aunque más tarde entendió que lo ocurrido fue fruto de un problema de salud mental, al principio cargó contra él por haber matado a la persona que más le quería.

En 2011 salió del centro psiquiátrico, donde apenas le visitaba su familia. Allí, no solo trató sus problemas mentales, sino también el sentimiento de culpa que le acompañó durante mucho tiempo.

Hoy, Íñigo ha logrado aprender a vivir con lo que hizo, entendiendo que la culpa se supera, aunque no la tristeza: "La peor condena no es la culpa, es la pena, esa no desaparece".

Antena 3» Programas» Y ahora Sonsoles

Publicidad