Hablamos con él

El abogado de Rafael Amargo asegura que la casa del bailaor no es un narcopiso: "No había sustancias dentro"

El bailaor estaba a punto de actuar cuando llegó la policía al lugar para detenerlo acusado de tráfico de drogas. Él se resistió e incluso agredió a los agentes, pero finalmente fue arrestado por segunda vez. La primera ocurrió en diciembre de 2020.

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Jaime Caballero es el abogado de Rafael Amargo, el hombre que ha hablado con él en las últimas 24 horas. Asegura que el bailaor está en comisaría y que solo ha podido hablar con él brevemente. Una vez haya pasado a disposición judicial podrá conversar con él más en profundidad.

A su abogado le preocupan unas imágenes que no tienen nada que ver con el artistas y que, según él, son de otro hombre que ya ha sido puesto en libertad y que a él no se le ha incautado nada. Sin embargo, Pilar Velasco ha puntualizado que en la primera operación sí incautaron una balanza, algo que el abogado niega.

En esta segunda, según ha contado, tampoco se ha encontrado nada. Jaime Caballero ha contado que se le ha detenido porque tiene un problema con los vecinos y que le sorprende de que se le llame narcopiso porque nunca se encontró ningún tipo de sustancia, y que, en realidad, se encuentran ante un "narcoportal".

¿Qué ha ocurrido?

Más de 20 horas lleva el bailaor Rafael Amargo en los calabozos de la comisaría de Alicante tras haber sido detenido acusado de tráfico de drogas desde su casa, además de por atentado a la autoridad al resistirse durante su detención, en la que ha herido gravemente a dos agentes.

Los agentes acudían a las once de la noche, justo antes de su actuación habitual de los jueves, al bar en el que se encontraba y se lo llevaron. Sin embargo, no es la primera vez que es arrestado por un motivo de este tipo.

El dueño del bar donde actuaba asegura que en ningún momento percibió nada extraño ni vio ningún movimiento sospechoso.

Fue en diciembre de 2020 cuando él y otras dos personas fueron detenidas. No obstante, esta nueva investigación comenzó hace meses, cuando los vecinos de Amargo pusieron una denuncia porque el bailaor estaba vendiendo drogas en su casa en el barrio de Malasaña, en Madrid.

Los agentes han estado durante meses detrás del bailaor e incluso le han intervenido el teléfono móvil, por lo que han podido escuchar sus conversaciones en las que acordaba la entrega de las sustancias.

Mientras tanto, y hace apenas unas semanas, Amargo anunciaba que se iba a vivir a la ciudad valenciana para comenzar una nueva vida. “Estoy allí con un proyecto en la universidad de salud mental”, aseguraba.

El juicio todavía está por llegar, pero el bailaor asegura que es inocente.

Su modo de proceder

El teléfono móvil era fundamental en el modo de proceder de Rafael Amargo. Los clientes pedían lo que querían a través de mensajes, y el bailaor se ponía en contacto con sus proveedores. El domicilio se usaba como narcopiso y allí recibían y consumían la droga.

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