Hay pocas personas en el mundo que compongan música para animales. Pomi Ramírez, es uno de ellos. Los sonidos naturales, mezclados con algunos compases armónicos, logran provocar en los caninos un estado de relajación. Sin embargo, a los gatos se sienten atraídos por el jazz.

"Los animales reaccionan a la música de forma muy similar a los seres humanos. A los perros no les suelen gustar sonidos demasiado agudos o bajos. En cambio a los gatos les encanta el jazz y la música clásica", explicaba el músico.

Se trata de un trabajo muy meticuloso, en el que Pomi ha ensayando con distintos sonidos y sus mascotas. "La música ayuda a los animales a relajarse", añadía.