La causa puede estar por un lado, en las lluvias abundantes que llegaron con la DANA de septiembre y que se quedaron acumuladas bajo tierra junto a las raíces, y por otro, en las altas temperaturas que prosiguieron después, con más de 27ºC en varias semana seguidas de octubre y noviembre.

El resultado es una floracíon insual propia de la primavera y los agricultores temen que precisamente ya no florezcan cuando sea su época y pierdan la próxima cosecha.