Dentro de casa lo ideal es que la calefacción se sitúe entre los 19 y los 21 grados centígrados, aunque por la noche puede ponerse un par de grados menos.

Para conseguir esto es útil tener un termostato que podamos programar y nos facilitará la tarea. También podemos instalar válvulas en cada radiador que lo regulen individualmente.

Mantener las persianas subidas durante el día para aprovechar las horas de luz, y bajarlas cuando sea de noche para mantener el calor acumulado.Ventilar no más de diez minutos y mantener un buen aislamiento en las ventanas de casa.

Cada grado de más que aumentamos supone aproximadamente un 7 o un 8% más de consumo y todo eso repercute en nuestra factura. Lo mismo ocurre con los electrodomésticos.Lavar la ropa a 40 grados en vez de a 60 puede ahorrar hasta un 55% de energía.