Si fijamos nuestra atención en la cuenta del Segura, aquí las inundaciones han sido las peores de los últimos 140 años, los pantanos han aumentado solo un 4,9%. Quizás muy poco visto los daños que han ocasionado estas lluvias.

La situación se agrava en buena parte de Castilla-León y Castilla-La Mancha. En muchas zonas agrícolas soportan desde hace meses una persistente sequía. Algunas asociaciones calculan que las pérdidas por la falta de agua llegan a los 600 millones de euros. Se han perdido cosechas de maíz, de remolacha y el pasto para el ganado casi no existe. Los ganaderos se ven obligados a dar de beber a sus reses con depósitos portátiles.

Al verano le quedan cinco días. Los agricultores esperan que el otoño sea menos dramático con sus campos.