Publicidad

Antena 3 » Programas » Tu Tiempo » Actualidad

Bólidos y meteoritos

El astrofísico José María Madiedo explica la misteriosa bola de fuego en Galicia: "Es el impacto de una roca"

José María Balledo, astrofísico, asegura que el misterioso destello visto en Galicia y León es un bólido procedente de la atmósfera. Al entrar, generó una onda expansiva que justifica la incandescencia y el posterior temblor.

Un misterioso resplandor iluminó el cielo de Galicia y Castilla y León la pasada madrugada. Ocurrió a la 1:20 horas de la noche, cuando un bólido impactó rápidamente contra la atmósfera generando la impresionante bola de fuego.

A la intensa luz le acompañó un fuerte estruendo que despertó a más de uno. Enseguida las redes sociales se llenaron de comentarios por lo sucedido. Pero, ¿qué pudo provocar algo así?

José María Madiedo, experto del Instituto Astrofísico de Andalucía, explica que el gran destello vino provocado por el impacto del bólido al entrar en la atmósfera.

"La bola de fuego se ha generado al entrar en la atmósfera terrestre una roca procedente de un asteroide a gran velocidad", que coloquialmente se llama meteoroide o basura espacial.

Fue el impacto lo que provocó la gran incandescencia y la potente luminosidad capaz de convertir, durante escasos segundos, la noche en el día.

Algunos testigos del fenómeno aseguran que el destello vino acompañado de un extraño ruido y un pequeño temblor. Sobre esto, el astrofísico asegura que se debe a la onda expansiva que genera la roca en la atmósfera terrestre.

Es muy probable que el bólido alcanzara una gran velocidad, provocando lo que se conoce como explosión sónica. Esto ocurre cuando un objeto avanza más rápido que las ondas sonoras que produce, haciendo que estas se queden comprimidas.

La atmósfera terrestre actúa de escudo contra los bólidos

Estos fenómenos son "relativamente frecuentes, pero no son motivo de preocupación", advierte Madieda, quien añade que se trata de efectos muy vistosos pero faltos de peligrosidad.

Se refiere a los bólidos, que al chocar contra nuestra atmósfera se desintegran sin generar ningún daño. En caso contrario estaríamos hablando de meteoritos, fragmentos que llegan en forma sólida a la superficie.

Así, la atmósfera terrestre actúa como una especie de escudo "que nos protege de la inmensa mayoría de este tipo de impactos", concluye el astrofísico.