La competición es cada vez más exigente y ya quedan seis parejas en el programa. Los peones de ‘Masters de la reforma’ viajarán al municipio cántabro de Polaciones, un lugar donde sus vecinos tienen que adaptarse constantemente a los cambios climáticos. Por primera vez, el jurado tomará una decisión drástica. Habrá un intercambio de parejas que durará toda la prueba exterior.

Primero, las nuevas parejas replicarán una silla a partir de un tablero de madera, para escoger a los jefes de cuadrilla. Después, aún con las parejas cambiadas, ambos equipos se enfrentarán a una prueba muy importante para los vecinos de la zona: reformar el colegio rural de Polaciones. Las instalaciones están deterioradas y los peones evitarán que los niños se desplacen a otro centro, que está a más de una hora del municipio.

En el interior del colegio levantarán una pared para crear dos espacios, un aula para dar clase y una sala para todo tipo de actividades. Pondrán un nuevo suelo en toda la planta, pintarán las paredes y las ventanas, cambiarán el baño, acondicionarán la entrada e instalarán la iluminación.

En el exterior pintarán toda la fachada, arreglarán las ventanas, instalarán un canalón y una bajante para recoger el agua, cambiarán la iluminación e instalarán una valla de madera que rodee el patio. Además, deberán nivelar el suelo para hacer una zona de juegos con columpios y canasta, en la que pondrán un nuevo suelo de caucho para la seguridad de los niños.

En la prueba de expulsión, recibirán un encargo de un cliente muy especial. Lorenzo Castillo, uno de los mejores interioristas del panorama internacional, retará a los peones a crear un cuarto de baño con una temática diferente (zen, rústico, mediterráneo, minimalista...). Además, los peones deberán ajustarse a un presupuesto máximo de 4.500 euros, sin posibilidad de pasarse ni un céntimo. Lorenzo Castillo dictaminará qué proyecto es el mejor. La pareja que lo haya creado se salvará de la eliminación y su baño aparecerá en la revista Interiores.

José, contra todos