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Amo de casa a la fuerza
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Los concursantes han puesto a prueba su estrategia en un desenlace lleno de tensión, con el silencio como clave que demostraba que podía saltar la sorpresa.

El concursante ha pedido “palillos” en lugar de cubiertos para devorar este panel que se ha convertido en todo un menú asiático.