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Amo de casa a la fuerza
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Rodríguez ha descubierto gracias a una prueba de paternidad que la hija que pensaba que era suya no lo era. Lo peor: ha estado pagándole la manutención durante meses y debe seguir haciéndolo, pese a que ha quedado demostrado que no es el padre.

Tarragona ha sido el escenario de una trama propia de película de terror: un abuelo ha recibido la llamada de su nuera confirmando que había enterrado a su hijo en una caja de cartón.