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Mejores momentos | Programa 1

Una operación de cirugía plástica que cambiará la vida de Eva

Tras adelgazar 112kg, el cuerpo de Eva ha quedado reducido a sacos colgantes de pieles, afectando por completo a su autoestima.

Eva de 43 años y nativa de Pamplona, tiene una vida llena de complejos. Después de su embarazo y posterior divorcio, empieza a descuidarse y llega a pesar 177 kilos. Perdió por completo el control de su estado físico que acabó pasando factura a su apariencia. En tan solo 14 meses y de forma drástica, perdió 112 kilos, lo que le provocó que su piel sobrante quedase reducida a sacos colgantes.

“Todas las mañanas tengo que pensar cómo envuelvo todo eso, es levantarte y empezar a forrarte por todos los sitios”, asegura Eva, frustrada. Su único objetivo es poder pasear en bikini por la playa sin complejos, algo que le haría muy feliz.

Eva, a Pedro: "Para mí psicológicamente es mucho peor que antes"

La concursante asegura que, pese a haber perdido 112 kilos, ahora su autoestima está mucho peor. Cuando el presentador le pregunta sobre relaciones sentimentales, Eva confiesa que lleva sola 19 años. Su físico le impide sentirse cómoda con ella misma, rechazada y llena de inseguridades que la impiden tener una vida como a ella le gustaría.

Para poder conseguir su sueño, debe someterse a varias intervenciones de cirugía plástica y reparadora, lo que supone entrar en quirófano varias veces. Sin embargo, Eva lo tiene claro: quiere una vez por todas ser feliz de nuevo.

Mirarse al espejo, todo un reto para Eva

Tras una primera operación de 6-7 horas de duración, Eva se debe someter a una segunda prueba. Está llena de inquietudes sobre cómo irán esas operaciones, pero motivada por una fuerza mayor: poder mirarse en un espejo sin prejuicios.

Vicente, el padre de Eva, confiesa emocionado que el día en que la vea conforme con ella misma, será muy feliz.

Un año después lleno de varias intervenciones, Eva acude al plató. Por fin puede decir que está libre de complejos, por dentro y por fuera. Aparece con un vestido de lo más espectacular y, segura de sí misma, se sincera: “Estoy muy feliz”.

Un cambio que jamás creía que iba a ser posible, pero que, por fin, su valentía ha podido al miedo. Óscar, su hijo que está sentado entre el público, confiesa: “La veo tan alegre que es como si hubiera vuelto a nacer”.