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Mejores momentos | Capítulo 5

María: “Si lo consigo, sería muy feliz porque creo que no lo he sido nunca”

El físico de María le es una barrera para ser feliz, reconoce que le tienen que hacer los sujetadores a medida y que le es imposible comprarse uno en cualquier tienda estándar.

Con 51 años, María quiere cumplir un sueño: hacerse una reducción de pecho y someterse a una abdominoplastia para llevar una vida normal. Reconoce que desde muy joven ha tenido siempre muchísimo pecho y ha estado siempre muy delgada desde los 15 años.

Confiesa que los sujetadores se los tenían que hacer adrede porque no podía ir a una corsetería a comprarse uno estándar que le guste, porque tiene muy poco contorno y mucho pecho.

María está muy dolida porque admite que nunca se ha podido comprar un conjunto de lencería o una simple camisa como el resto de mujeres a las que, reconoce, siente mucha envidia. Está muy acomplejada: “¿Por qué todo el mundo sí y yo no? Porque no hay”.

Pero esta situación también le trae problemas de salud. Sus hombros tienen que soportar mucho peso del sujetador, así como su espalda. Cuando tuvo a su hija, ganó mucha tripa y, aunque pierda peso, no consigue quitarse grasa de esa zona del cuerpo.

María se enfrenta a su miedo al quirófano por conseguir su sueño

Tras pasar muchas horas en quirófano, María se ve contenta porque ya se nota que tiene mucho menos pecho y está ilusionada por ese cambio físico.

El miedo a los quirófanos lo ha superado María con creces. Se ha enfrentado a la operación de reducción de pecho, pero ahora debe también hacerse otra intervención para eliminar el faldón abdominal del que tanto se avergüenza.

[[H3:María: “Por fin me siento bien y soy feliz, no sabía lo que era eso”]]

María confiesa que se siente nueva después de su cambio físico. Ha vencido el miedo tras someterse a dos operaciones y, lo más importante, ha derribado todos sus complejos.

María tuvo que adelgazar 10 kilos para la intervención de pecho y 24 kilos para la del abdomen, es decir, ha perdido un total de 34 kilos. ¡Increíble!

Agradece todo el apoyo a su familia, que han permanecido a su lado durante todo el proceso. María da un consejo a todas las personas que tienen algún problema similar y no terminan de decidirse: “Vale la pena luchar por vivir feliz”.