Joaquín Giménez parte de la premisa de que la violación "es una situación de dominación en la que la mujer está cosificada y es un mero instrumento". "El abuso es un consentimiento, un prevalimiento viciado, es una situación de intimidación sin consentimiento de la mujer", señala.

Conidera además que para erradicar estas conductas "hay que ir a la educación y a esos roles de dominante dominado que tenemos en las escuelas, en las pandillas y en las televisiones".

Reconoce que entre los propios juristas ha podido haber división de criterios entre lo que es una situación de prevalimiento y una de anulación de la voluntad. Cree que esta sentencia es especialmente importante porque distingue el abuso de una violación o agresión sexual. Reconoce que la víctima de abusos sexuales tienen que pasar por un doble calvario al padecer todo el proceso penal.

Por su parte, Rodriguez Arribas considera que el juez también "dentro de la estructura del Código Penal actual el Tribunal Supremo ha hecho una interpretación razonable de los hechos". Reconoce que "la diferencia de criterio es la parte triste pero necesaria de la independencia de los jueces".

Pone de manifiesto que un juez "es también un ser humano que se informa a través de los medios de comunicación pero eso no significa que a la hora de hacer la sentencia eso se tenga en cuenta". "Le puedo asegurar que después de 52 años siendo juez no recuerdo que nunca ni en la impresión ni en la conversacion se haya sacado la presión social para dictar una resolución ajustada de derecho", destacaba.