Para Galiardo el impacto del tiempo de espera hace el trabajo de las VTC "completamente inviable". "Esto no se aplica en ninguna ciudad de Europa", señala. Considera que el modelo de presión que ejerce el taxi en el VTC y los planes de regulación que se están dando en Cataluña podría darse en la Comunidad de Madrid.

"Si nos vamos de Barcelona tres mil conductores se quedarían sin trabajo"

Asegura que "si se aprobase una regulación que estableciera que hay que tener un tiempo mínimo de espera" cerrarían el servicio en Barcelona. "Dejaríamos a 3.000 conductores en Cataluña sin trabajo", lamenta.

Señala Galiardo que si cerraran su sede en Cataluña "retrasarían la transición del modelo de movilidad en España muchos años". Es consciente de que en el sector del taxi "los nervios están a flor de piel". "No me sorprende que haya nuevas protestas de conductores de VTC", destaca.

Apuesta por su próxima implantación en Granada. "Nos hemos sentado con el Ayuntamiento para tratar el debate era sobre el acceso a las zonas restringidas del centro de la ciudad", asegura.