Para Vieira lo primero que tendrá que establecer el juicio es cuáles son los hechos que realmente resultan acreditados. Se valorará la declaración de los acusados y se dirimirá si se trata de un delito de rebelión o sedición. "En el tema de la rebelión y la sedición la diferencia no está tanto en el medio sino en los fines. La rebelión quiere alterar el orden constitucional mientras que la sedición busca modificar las leyes o el mandato de autoridad. El fiscal decidirá si eleva a definitiva la calificación inicial de rebelión", señala el jurista.

González Vega considera que el juicio tendrá un despliegue sin precedentes. "Habrá retransmisión en directo y en 'streaming', cosa que es impensable en otros países europeos. Se quieren incrementar las garantías alrededor del juicio oral, por ello tampoco habrá observadores nacionales ni internacionales", señalaba.

Ambos magistrados coinciden en la idea de que tanto la acusación particular como los acusados aprovecharán la vista para entablar un discurso político dada la cercanía de las elecciones. El juicio durará 3 meses y se guardarán todos los detalles con el fin de evitar una posible reclamación posterior en el Tribunal de Estrasburgo. Incluso se habilitará una sala para descansar y tomar el menú del día a los acusados, quienes podrán usar la lengua catalana.