Inés, una niña de once años que tarda un poco más de lo habitual en procesar la información que recibe, ha tenido que abandonar un campamento de verano en las instalaciones de Aldeaduero (Salamanca) tras las quejas de familias de otras pequeñas que participaban en el mismo.

Su madre ha hablado con Espejo público y ha explicado que la niña "no tiene ningún problema". "Lo único es que tarda unos segundos en comprender y le cuesta si le hablan muy rápido. Pero ella actúa como una más", ha explicado.

La madre asegura que puso en antecedentes de la situación de la niña al campamento cuando la matriculó, que lo sabían y que no pusieron ninguna pega.

Se negó a que le dijeran nada al resto de las niñas para que a la suya no le pusieran etiquetas pero la coordinadora sí se lo dijo, les dijo que estaban con alguien especial a quien habría que ayudar, y el resto de las niñas dijeron a sus padres que estaban con una discapacitada. Y los padres se quejaron a la organización.

Susanna Griso ha hablado con Juan Carlos Medina, director del campamento que ha asegurado que no han expulsado a Inés. "Somos un ejemplo de integración, desde el primer momento en el autobús hemos intentado integrar a Inés en el campamento" ha aseverado. Del mismo modo, ha explicado que "no es un campamento de integración, es un campamento de inglés".

Susanna ha comentado que para ella como madre es más importante que sus hijos "estén en contacto con niños diferentes que no que hagan piragüismo o aprendan inglés". Asimismo, se ha preguntado: "¿Qué queremos niños rubios, perfectos, maravillosos que hablen idiomas y que solo se relacionen con niños como ellos?.