Describe la comparecencia de Rajoy como "un ejercicio de autoestima y propaganda". "Hizo autocrítica de los demás y se atribuyó una posición lúcida de las jornadas más difíciles", destaca.

A la vicepresidenta la encontró "repelente en algunas ocasiones e insolvente" en otras. "Fue el regreso del dúo dinámico, complacientes consigo mismos y ajenos a asumir cualquier responsabilidad", apunta.