La presencia de la policía nacional fue necesaria durante la festividad del Orgullo LGTBI para evitar las situaciones violentas que se estaban llevando a cabo. El partido de Ciudadanos tuvo que ser evacuado al encontrarse intimidado, perseguido e increpado.

Los partidos de izquierdas defendieron el acoso hacia el partido naranja, acontecimientos definidos como de 'escarmiento popular' y convirtieron la celebración en una revancha tras la derrota de Carmena.

Tal y como afirma Amón: "Es un tratamiento injusto hacia un partido (Ciudadanos) que ha luchado como el que más por el matrimonio gay, la adopción y la igualdad de los derechos de los homosexuales".