El altercado transcurrió frente al hotel donde se alojan los menas, que es el principal blanco de las quejas y denuncias de los vecinos. Rocío y María se encontraban en las inmediaciones del Hotel Marisol y fueron testigos directos de la agresión.

Aseguran que los menas increparon a los jóvenes y les afearon que estuvieran mirándoles. A partir de ahí se generó una discusión que aprovechó uno de ellos para sustraer un teléfono móvil a uno de los implicados. Relata que alguno de los presentes medió para evitar conflictos pero el resto intentó escaparse. "Los tutores les cogían y ellos se escapaban", señala.

Los vecinos de la zona piden que las autoridades busquen soluciones y destinen más monitores para controlar a los chavales.