Los vecinos de la localidad de Godella (Valencia) se encuentran conmocionados por el terrible crimen de dos niños de 5 años y 3 meses. Sus padres, María y Gabriel, llevaban 6 años de relación y eran muy conocidos en el pueblo valenciano.

En un primer momento se instalaron en Godella en una casa de la que les desahuciaron por no pagar el alquiler. Finalmente comenzaron a vivir en una casa okupa, más cerca de Rocafort donde hacían vida. La sorpresa de muchos vecinos ha sido mayúscula ya que aparentemente no mostraban signos de ser una familia conflictiva. Formaban una familia aparentemente feliz, Gabriel llevaba a su hijo mayor al colegio hasta el mes de febrero, cuando dejó de llevarle al centro.

La autopsia revela que los niños murieron por fracturas craneales tras recibir fuertes golpes. Los investigadores creen que la madre pudo haber sufrido un brote psicótico en el momento del crimen que habría sido avivado por el consumo de drogas. "Habían pillado opio y estaban hasta las cejas de 'enfarlopados'. Además tenían plantaciones en su casa", señala un vecino que asegura conocer a la pareja.