Durante la temporada de verano se pueden reunir en una piscina pública de Madrid más de 4.000 personas, ante una presencia de 4 ó 5 socorristas y un único vigilante de seguridad.

Durante los últimos años la violencia ha ido aumentando y los socorristas denuncian falta de higiene, amenazas y graves peleas. Aseguran haberse encontrado con defecaciones en las piscinas, destrozos, sillas arrojadas al agua, tremendas peleas a puñetazo limpio y lo peor de todo, les han llegado a amenazar a los propios socorristas con pistolas, cuchillos o machetes.

Uno de los socorristas de la piscina donde se ha producido el último caso de violencia, ha acudido este miércoles al programa de 'Espejo Público', donde no ha querido mostrar su imagen por miedo a represalias, para explicar lo ocurrido y lo que llevan sufriendo durante años.

Señala que frente a situaciones de gran violencia han llamado directamente a la policía porque a los vigilantes de seguridad también les agreden, pero apunta que: "La policía no nos hace caso y, ¿cómo le reprendes a alguien que no haga algo si la policía ya les ha dejado en libertad?".

Por ello solicitan presencia policial en las piscinas , un aumento de personal y/o un cambio de la normativa, para que esta proteja a los socorristas, pues "están para salvar vidas no para evitar peleas o poner su vida en peligro", señala.