La agredida se encontraba en el almacén y salió a atenderle. Al verla le reprochó que estuviera vendiendo fruta que venía de Lleida. "Me dijo que cómo le compraba a los catalanes". Ella le pidió que le dejara tranquila y el hombre siguió insistiéndole en que retirara esa fruta del establecimiento.

"Me hizo un corte de mangas en la cara y me tuve que retirar hacia atrás", relata Sandra a 'Espejo Público'. En un momento dado la mujer temió por su integridad y salió hacia la calle. Le fotografió dos veces y el atacante se percató, le propinó dos puñetazos y le requisó el teléfono.

Un hombre que paseaba por la calle vio la escena y acudió al auxilio de la mujer que finalmente recuperó su teléfono móvil con las instantáneas de su agresor, que ha podido poner en conocimiento de la Policía.

La empresaria asegura que la mayor parte de su clientela le ha felicitado por no dejarse amedrentar por el agresor, aunque una minoría le reprochara su actuación "valiente".