Relatan que cuando salen del vehículo el agua ya estaba inundándolo. Salieron del coche y "este casi desapareció" por la fuerza de la riada.

Pensaron que lo más seguro sería irse al sitio más alto que tuvieran cerca y optaron por las gradas de un campo de entrenamiento. El problema era que tenían que saltar una valla para acceder al campo. El hombre la saltó rápidamente pero los problemas de rodilla de su esposa hicieron que esta no lograra pasar al otro lado. El hombre regresó al lado de la valla donde estaba Rosa y la pasó para ponerse a salvo.

A partir de ahí comenzaron a nadar para ponerse a cubierto en las gradas.