No existen pruebas contra Miguel López sin embargo sí múltiples indicios con los que la Fiscalía y la acusación particular justifican su culpabilidad.

Los investigadores creen que se trata de un crimen planeado al detalle. María del Carmen llegó el 9 de diciembre de 2016 junto a su hermana al concesionario en el que trabajaba su cuñado a recoger el coche que había dejado para que le lavaran.

A los investigadores les pareció extraño el saludo de Miguel Ángel a su suegra porque ya no se trataban. Miguel Ángel fue a darle las llaves del coche en persona a la madre de su mujer y habría aprovechado el momento en el que se fue la hermana de la víctima para dispararla. Se da la circunstancia de que el coche estaba estacionado en el lavadero y no en el aparcamiento como era habitual. Un lugar oculto en el que el acusado podía ejecutar su plan sin ser visto.

Pasados unos minutos de las 18,00 horas un empleado ha declarado que le pareció ver una silueta en el vehículo pero que Miguel Ángel le pasó la mano por el hombro y le distrajo para que no descubriera a la mujer.

Minutos después el acusado abandona el negocio en dirección al chalet de una de sus cuñadas donde está toda la familia. En el concesionario se descubre el crimen y le llaman por teléfono. Los investigadores creen que la intención de Miguel Ángel es estar en presencia de su mujer y cuñadas cuando recibe la llamada para tener coartada.