Denuncia

Las prácticas vejatorias de un centro de discapacidad en La Palma: "Se les restregaban heces y orina por la cara"

"Se les restregaba sus propias heces y orines en la cara y en la boca".as Estas son algunas de las prácticas humillantes y vejatorias a las que se sometía a los internos en este centro de discapacitados.

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"Infierno". Es la palabra con la que describen los familiares de los usuarios de una residencia de la La Palma (Canarias) lo que han tenido que vivir sus seres queridos allí internos.

Por ahora son 3 los casos que se conocen de los residentes que han vivido un sinfín de prácticas vejatorias y humillantes. Según la sentencia, la dirección del centro sometía a los internos al aislamiento abusivo en su denominado "espacio reeducativo", un lugar donde se les privaba de la compañía del resto de compañeros y personal de la residencia durante largos períodos de tiempo.

Prácticas vejatorias para el control de esfínteres

Continuamente a los usuarios se les vertía garrafas de agua fría extraídas directamente del frigorífico. Y, lo más aterrador, a uno de los residentes se le restregaba sus propias heces y orines en la cara y en la boca, supuestamente a fin de corregir conductas para el control del esfínter.

Eugenia denuncia el trato denigrante a su hija Rebeca

La madre de una de las pacientes, Eugenia, es la única persona que ha interpuesto una denuncia a causa del trato recibido a su hija Rebeca. La joven estuvo interna un total de ocho meses "yo no era totalmente consciente al principio pero empecé a ver serias anomalías, lo que dio lugar a que empezara a presentar reiteradas reclamaciones".

Cinco años en en la bautizada "residencia del horror"

Eugenia confiesa que sabe que otros residentes estuvieron en esta "residencia del horror" durante cinco años. "Yo quiero reivindicarlo, por eso estoy aquí con ustedes" contaba en su intervención en directo en Espejo Público.

"Seis días antes yo dejé a una niña hiperactiva, saltarina... con su autismo, con lo que vive... y me la encontré en una silla de ruedas, babeando y con hematomas en ambas muñecas por el uso abusivo de las sujeciones" se lamenta Eugenia.

La madre de Rebeca declara en el matinal que cuando empezó a descubrir todo, el director del centro le pedía que se llevara a su hija para que se olvidase de la situación.

"Se puede, no hay miedo"

Eugenia aprovecha su intervención en directo para hacer un llamamiento a los familiares de otros usuarios y que muestren su valentía "se puede, no hay miedo, es algo abstracto que se dibuja para que los padres perdamos la voluntad frente al dolor con el que ya convivimos al tener hijos con discapacidad".

Susanna Griso después de escuchar detenidamente la historia de Eugenia y Rebeca no puede evitar la emoción "ha tenido que ser durísimo y de una impotencia tremenda ver a tu hija atada, babeando y sabiendo que contigo era una niña feliz y saltarina", lamenta la presentadora.

Condena para el director del centro

Después de nueve años de suceder los hechos, Eugenia y su hija Rebeca pueden respirar algo más aliviadas. Una sentencia del Juzgado de lo Penal número 7 de Santa Cruz de La Palma considera probado que el director de la residencia cometió tres delitos contra la integridad moral al someter durante años a tres usuarios a “prácticas vejatorias y humillantes”.

La jueza, además, impone al condenado una indemnización de 5.000 euros a cada uno de los responsables legales de los internos en concepto de daños morales.

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