La chabola okupada en la que vivían los niños presuntamente asesinados por su madre en Godella (Valencia) no cumplía con las condiciones mínimas de salubridad. María y Gabriel, detenidos por su implicación en los crímenes, residían juntos a sus hijos de tres años y cinco meses en esta caseta ubicada en medio de varias urbanizaciones de chalets.

En la fachada de la casa todavía puede leerse una inquietante pintada: "Vais a moror todiz". Los vecinos que conocían a la pareja les definen como "bastante raros". Una mujer, cuyo hijo se relacionaba con ellos, destaca que el padre se colocaba papel albal en la cabeza por temor a los extraterrestres.

"Eran un poco extraños. Él decía cosas muy raras. Mi hijo me ha dicho que se ponía papel albal en la cabeza porque le daban miedo los extraterrestres, no sé si cuando dormía. Era gente muy extraña", sostiene la mujer.