María, es una de las vecinas afectadas y ha hablado con 'Espejo Público' sobre las calamidades con la que tiene que convivir día a día en su piso. Recientemente el dueño hizo una obra que le provocó humedades en el baño. Además, las tuberías no funcionan correctamente y cuando abre los grifos salen aguas fecales.

En el patio común se ha creado una balsa de aguas fecales que hace imposible salir a las salas comunes. Asegura que el hedor es tal que en muchas ocasiones tiene que hacer las maletas y salir de casa con sus 3 hijos porque el olor es insoportable.

Según va recuperando los pisos el dueño del edificio los tapia para evitar el asentamiento de okupas. María y las otras familias que permanecen en el piso con rentas antiguas resisten a las amenazas del casero y lamentan que no tienen otro sitio a donde ir. Cómo mínimo el propietario tendría que esperar a que se cumpliera su contrato de cinco años para poder echarles.